Una crítica Bárbara
El invento del maligno rosa belmonte
D EC se adelantó al jueves y no llegó al millón de espectadores. Competía con Cuéntame (¡esa Merche tomando centraminas para estudiar!), Gran Hermano o Bones . DEC tenía a Bárbara Rey, una clásica en el plató de Antena 3 que pedía la presencia de María Patiño (no presente) para poder ser la Bárbara Rey que suele ser en DEC.
En cualquier caso, la totanera, que tiene muchos frentes, explotó esa noche el de Paquirri, de quien fue novia. Y ya sabemos que la familia Rivera es trendic topic en la televisión de las últimas semanas (que si Charo Vega en Sálvame , que si Jimena Dominguín en Enemigos íntimos ). Pero también explotó una nueva vía, la de crítica literaria con el libro de memorias de Lolita: «Muy mal narrado y peor transcrito» o «Me ha costado una semana leerme mis ocho páginas» (las ocho en las que ella sale).
La riña está en que cada una de las dos mujeres dice que el torero se quitaba a la otra de encima.
Bárbara Rey está impresionante con sesenta años, pero ni eso ni su desparpajo televisivo levantaron la audiencia de DEC . Independientemente del día de emisión (a ver si no vuelven a cambiar), da la impresión de que DEC se ha quedado antiguo en el circo televisivo. Circo en el que entrarían tanto Sálvame como Enemigos íntimos .
Con todas sus diferencias. Con todas sus similitudes. Entre estas la implicación personal de sus colaboradores. Sí que los de DEC pueden tener un cierto protagonismo en algún momento pero nada comparable a los de -˜Sálvame-™ ( La Caja es lo último pero la evolución normal en el despelote cotidiano).
De hecho, uno de los aspectos que siempre ha destacado de Sálvame es la figura del colaborador protagonista. Y en ese sentido, sólo en ese, Enemigos íntimos se subió al carro. Pero al revés.
El programa de Santi Acosta ya contrata al que es personaje (o personajillo) como colaborador: Antonio David, Trapote, Antonio Tejado, Tamara Gorro-¦
No es Cristina Fernández quien expone su vida. Y en ese sentido DEC es de la vieja escuela. Entendiendo por vieja escuela a la de Tómbola , claro, no a la keynesiana.