Diario de León

Los -˜parásitos-™ de la Sgae

La trama de Rodríguez Neri podría haber desviado más de 30 millones de euros

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m. balín / m. lorenci | madrid
León

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Esta trama encierra un drama. O viceversa. Con una docena de papeles repartidos en Operación Saga, el juez Pablo Ruz vigila la escena e investiga a unos actores que eran autores. Es el primer acto de una pieza entre el esperpento, el folletín y el sainete que quizá derive en culebrón. Sus líneas más jugosas están aún por escribirse y el éxito de público garantizado. Cuando caiga el telón recién alzado sabremos si los «parásitos» de la Sociedad General de Autores de España (Sgae) desviaron más de los 30 millones de euros atisbados por Ruz y quiénes y hasta dónde metieron la mano en su bien nutrida caja.

Jose Luis Rodríguez Neri. En toda trama delictiva hay una cabeza pensante y José Luis Rodríguez Neri ejerció ese papel en el -˜saqueo-™ de la Sgae durante ocho años. Como los capos hechos a sí mismos, Neri medró en la sombra hasta alcanzar una posición de privilegio en la sociedad de gestión. En su ascenso tuvo mucho que ver su amistad con el jefe, Teddy Bautista, áspero y poco dado al halago. Neri convence a Bautista en 2000 para diversificar las actividades de la Sgae y crear una línea de empresas pilotada por la Sdae (Sociedad Digital de Autores y Editores), la filial tecnológica del grupo. Neri tuvo plenos poderes para hacer y deshacer dentro de la sociedad de gestión. Todo con el «consentimiento, impulso y autorización» de Bautista, según el juez.

El -˜cerebro-™ tejió una red de empresas fantasmas al servicio de la Sgae para engordar su patrimonio familiar. Colocó a su esposa en el centro del organigrama, dio a su cuñada la asesoría jurídica del entramado y cedió a sus amigos el control de otras sociedades de la trama.

Su larga mano llegó a cobrar tres sueldos: uno de la empresa matriz, otro de Sdae y las sobras de Hipotálamo, consultoría creada ex profeso sin actividad conocida, según la Agencia Tributaria. En total: 234.600 euros brutos anuales.

María Antonia García Pombo. «Carece de titulación oficial que la habilite para desempeñar actividades de asesoría para empresas, siendo su rutina cotidiana ajena al desempeño de cualquier actividad profesional que realice en un horario laboral de mañana». El juez habla claro al desenmascarar los lucrativos negocios de la mujer de Neri. Administradora de Micromega, una de las empresas pantalla de la trama, recibió unos 340.000 euros entre 2004 y 2008 por trabajos desconocidos a través de la consultora -˜fantasma-™ Hipotálamo. La cuenta corriente del matrimonio le permitió adquirir un lujoso piso de 1,37 millones de euros en Madrid, convertido en sede social de cuatro empresas de la trama.

Rafael Ramos Díaz. La mano derecha de José Neri, amigo personal y socio, entra en el entramado en 2005, cuando le transfieren el control de la empresa madre Microgénesis. Hombre externo a la Sgae, sólo responde ante Neri. Juega, pese a todo, un papel central cuando su jefe ve las orejas al lobo, en noviembre de 2007, al filtrarse una denuncia de dos asociaciones de internautas por las supuestas irregularidades de la Sdae. Su empresa recibió de la Sdae 8,29 millones de euros.

Elena Vázquez. La estructura familiar de la trama incluye a la compañera sentimental de Ramos, imputada por apropiación indebida y alzamiento de bienes. Una vez que su pareja controla Microgénesis en 2005, Vázquez se convierte en su principal accionista.

Eva García Pombo. Hermana de la mujer del supuesto cerebro de la trama, Eva García Pombo se sumó al clan en 2005. Como Rafael Ramos y su pareja, participa en el control de Microgénesis. Se encarga en persona, como asesora jurídica, de desvincular esta empresa madre de la Sgae, dentro del plan ideado por su cuñado para hacer desaparecer cualquier rastro ante la cercanía de las elecciones en la sociedad de gestión.

Celedonio Martín Mateos. Director financiero de Microgénesis con la que facturaba Sdae y de Imago Mundi. Era también el contable de las sociedades Sciralia, Hipotálamo, Micromega, Luna Negra, Coqnet , Ribera de Mayorga, Portal Latino y de a propia Sdae. El juez le imputa posibles delitos de apropiación indebida y administración fraudulenta. Está en libertad provisional con cargos y sin fianza. Tiene prohibido abandonar el país.

Teddy Bautista. El hasta ahora intocable -˜dinosaurio-™ de la Sgae, lleva más de tres décadas en la casa y ocupa la presidencia desde 1995. El -˜gran recaudador-™ es sin duda el personaje más antipático y detestado de esta trama y pierde, por segundos, apoyos que fueron inquebrantables. El juez Ruz dice que «consintió e impulsó» la «trama parasitaria» . Los delitos de apropiación indebida, administración fraudulenta y societario que se le imputan podrían acarrearle una pena de hasta 10 años. Técnicamente sigue al frente la Sgae. La junta no ha pedido su dimisión ni él tiene intención de presentarla.

Enrique Loras García. Director general de la Sgae, su número tres, y apoderado de Sdae, debía rubricar y supervisar las operaciones de Neri. Como Bautista, se enfrenta a 10 años de prisión por los presuntos delitos de apropiación indebida, administración fraudulenta y blanqueo de capitales. Se supone que junto con Bautista trató de disolver la Sdae en un proceso cargado de «celeridad y opacidad», según el juez. Tras prestar declaración quedó en libertad sin fianza pero con cargos. Se le retuvo el pasaporte y no puede abandonar el país.

Ricardo Azcoaga Quincoces. Director económico y financiero, directivo de Sgae y apoderado de Sdae, el juez dice que conocía los manejos de Neri, y que tomó parte activa en la urgente disolución de Sdae.

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