Semana Negra: caso abierto
El festival literario cierra con gran éxito de público y dudas sobre su futuro

Varios escritores junto al organizador de la Semana Negra, Paco Ignacio Taibo.
Comencemos por lo más actual: la Semana Negra echó ayer el cierre de su XXIV edición con satisfacción por la participación conseguida en estos diez días pero aún con dudas sobre su futuro. Su celebración en Gijón, ante las trabas puestas por los nuevos responsables del Ayuntamiento de esta ciudad asturiana, sigue siendo un caso abierto. Aún así miles de personas han pasado por el recinto de la Semana durante estos días y se han hecho decenas de tertulias y presentaciones de libros -las ventas han aumentado un 14,5%-. Entre los invitados han estado los leoneses Ana Merino, Alejandro M. Gallo y el pintor Félix de la Concha.
El inicio de la Semana fue, como siempre, la salida de la madrileña estación de Chamartín del Tren Negro, el transporte habitual de estos escritores adictos a lo criminal -al menos en sus novelas-. El tren realizó una parada en Mieres para comer y en Gijón fue recibido por una banda de música que interpretó varias composiciones de las películas de James Bond. Este año ningún representante municipal acudió a la estación -como sí sucedía en ediciones anteriores- para dar la bienvenida a escritores llegados de todo el mundo.
Nada menos que 140 autores y creadores de cómic han pasado durante estos días por la Semana Negra. Entre los más esperados, Dennis Lehane, autor de libros de éxito después convertidos en película como Mystic River o Shutter Island , así como guionista de la mítica serie The wire, y también toda una constelación de autoras españolas de primera línea: Almudena Grandes, Rosa Montero y Maruja Torres, que presentaron sus libros en la Carpa del Encuentro y después se rompieron las muñecas firmándolos para sus lectores. Entre las presentaciones más interesantes estuvieron las del novelista y periodista mexicano Héctor de Mauleón, que habló de su investigación sobre el narcotráfico y la de la iraní Naïri Nahapétian, que destacó la relación entre represión y corrupción que existe en la política de su país y que refleja su novela Quién mató al ayatolá Kanuni.
Pero si hubo un acto con marcado sabor leonés -"o asturleonés-" fue la tradicional Fabada Negra que el escritor astorgano (y jefe de la Policía de Gijón) Alejandro M. Gallo organiza cada año con algunos autores de la Semana. A la comida acudieron autores como Juan Madrid, Ernesto Mallo o Juan Ramón Biedma y ejerció de mantenedor de la misma el profesor Paco García Pérez. Fue una comida con misterio, pues se trató de adivinar quién había asesinado a doña Morcilla -aparecida muerta y destripada- e interrogar a los distintos sospechosos para hallar al culpable: don Chorizo, encontrado con restos de sangre, o tal vez don Tocino o don Lacón. En la comida también estuvo presente la organizadora del Congreso Internacional de Ficción Criminal de la Universidad de León , María José Álvarez.
Por su parte la poeta y teórica del cómic leonesa Ana Merino ha sido la responsable durante estos días de dar su visión lírica sobre la Semana en su columna Fuego cruzado , publicada en A Quemarropa , el periódico oficial del festival. Los también poetas Luis García Montero, Benjamín Prado y el ínclito Joaquín Sabina fueron a su vez los capitanes del encuentro poético de la noche del viernes, un momento en el que la carpa principal de la Semana estuvo a rebosar. Además de la poesía, también el cómic y la fotografía ocuparon un espacio importante en esta edición, con la exposición dedicada al personaje -Valentina-, de Guido Crepax y la de fotoperiodismo dirigida por el Pulitzer asturiano Javier Bauluz y que incluyó fotos de las revueltas de este año en los países árabes y el 15-M. En definitiva, toda una amplia programación cultural y festiva que ha llevado al público de la noria gigante a las presentaciones de libros y de las tertulias al puesto de churros. Una celebración de la cultura y la fiesta inigualable sobre la que pende un signo de interrogación: ¿cumplirá en Gijón su cuarto de siglo? Sea como sea, sus organizadores lo tienen claro: La Semana Negra sigue. Porque, como dijo ayer durante la clausura su impulsor, Paco Ignacio Taibo: «la cultura es el oxígeno de una sociedad en crisis».