Diario de León

EL INVENTO DEL MALIGNO

El futuro del 3D

Publicado por
José Javier Esparza
León

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Son imprescindibles y cada vez son más habituales. Ahí están, en la puerta de una sala de cine, esperándonos. Sin ellas no tenemos nada que hacer. No podremos disfrutar de la espectacularidad del 3D, ese formato que ha revolucionado el cine del siglo XXI y que ha esquilmado el bolsillo de más de uno. Esta lenta invasión seguirá en los próximos años copando más salas de cine, en convivencia más o menos llevadera con el cine tradicional, y llegará al hermano pequeño. El desembarco en la televisión será más lento, debido a que la venta de receptores en 3D solo está en su primera fase.

Durante el año pasado, se vendieron en el mundo cinco millones de aparatos. Para este año, las previsiones indican que se llegarán a los once millones; y en 2015, se prevé vender unos 150 millones.

Ese será el momento para que las cadenas de televisiones se tomen en serio la emisión de programación con gafas especiales. «El problema actual es que no hay tantos productos en este formato para poder emitir todo el día. Y luego está en que la gente no tiene este tipo de televisiones en casa», explica Miguel Ángel Doncel, director general de SGO. Esta empresa se dedica a la postproducción en 3D y, entre otros, ha sido contratada por Peter Jackson para trabajar en El hobbit . Tampoco es un problema técnico. «Emitir en alta definición o 3D es exactamente lo mismo», indicó en el Foro Internacional de Contenidos Digitales (Ficod), donde se discute sobre el futuro de las nuevas tecnologías. El problema está en los costes. Ahora mismo, rodar una serie con toda la parafernalia necesaria para hacer «un buen 3D, que no te canse la cabeza», encarece mucho el producto. Dentro de unos años, esta situación cambiará. Las grandes productoras estadounidenses, las compañías de tecnología y las fábricas de televisores están muy interesadas en desarrollar este producto para encontrar un nuevo filón. Por este motivo, Doncel vaticinó que los costes serán más bajos en el futuro, aunque también lanzó un aviso: «Hay que cuidar mucho el producto porque si no mataremos la gallina de los huevos de oro».

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