Las máscaras de Holmes
Desde Buster Keaton a Robert Downey Jr., el detective ha tenido diversas caras.

‘Sherlock Holmes y el juego de sombras’ llega hoy a la cartelera española.
«Pienso en matar a Sherlock Holmes y ponerle fin de una vez por todas. Me distrae de cosas mejores». Cuando en noviembre de 1891 el escritor sir Arthur Conan Doyle hacía cómplice a su madre del asesinato que tramaba —y que aparece en El problema final — no se imaginaba que iba a tener que resucitarle poco tiempo después, menos aún que iba a ser su personaje más odiado el que le iba a hacer entrar con letras de oro en la Historia de la Literatura.
Fue Estudio en Escarlata , historia en la que aparece por vez primera y de la que se cumplen 125 años en 2012, la que prendió la mecha y llamó la atención de un editor, J. B. Lippincot, que consiguió durante uno de sus viajes a Londres cenar con Conan Doyle y con Oscar Wilde para encargarles un par de obras. El primero escribió El signo de los cuatro y el segundo, El retrato de Dorian Grey . Todo un banquete que tiempo después ha alimentado al cine, la televisión, el teatro e, incluso, a la industria discográfica.
Tanto es así que la imagen de Sherlock Holmes más popular tiene su reflejo no en las novelas, sino en el cine y en el teatro, donde el director y actor William Gillette incorporó a su vestuario la famosa gorra, fruto de la imaginación del ilustrador del Strand Magazine (la revista donde originalmente se publicaron las historias).
Lo que es menos conocido es que el famoso detective estaba basado en un doctor y profesor universitario, Joseph Bell, en el que Conan Doyle se fijó cuando estudiaba Medicina. «Era un individuo flaco, de largas manos blancas y diestras, y una mirada algo burlona, cuyas deducciones sorprendían a los pacientes», según le describe el escritor John Dickson Carr.
Holmes se ha convertido en uno de los personajes más llevados al cine, pero la primera vez que se le pudo ver en una filmación fue en Sherlock Holmes Baffled (1903), una especie de ‘anuncio’ creado por la American Mutoscope and Biograph Company en el que se enfrenta a un ladrón que aparece y desaparece. A esa época del cine mudo pertenece la curiosa Sherlock Holmes and the Great Murder Mystery , una adaptación de Los asesinatos de la calle Morgue de Poe donde se decidió sustituir a C. Auguste Dupin por el detective de Conan Doyle. No podemos tampoco olvidar la gran interpretación de John Barrymore en Sherlock Holmes ni la interesante El moderno Sherlock Holmes , donde Buster Keaton encarna a un proyeccionista de cine que sueña con ser un detective.
Rarezas aparte y alrededor de un centenar de filmes más tarde, ya en 1929, Holmes pudo por fin hablar por boca del actor Clive Brook y puso de moda su más famosa frase, que por cierto no aparece en ninguna de sus novelas: «Elemental, querido Watson» ( El regreso de Sherlock Holmes ). Uno de los más populares Sherlock Holmes fue el sudafricano Basil Rathbone, quien tras 15 largometrajes acabó también aborreciendo al personaje. Dejó de interpretarlo para el cine tras Vestida para matar (1946). Tomó entonces el testigo Peter Cushing en El sabueso de los Baskerville , la novela que obligó a Conan Doyle a resucitar a Sherlock Holmes.
Después fue Christopher Lee quien se hizo cargo del personaje en El collar de la muerte , sumando en su currículo haber interpretado a dos de los personajes más llevados al cine (el otro es Drácula). Lo interesante de este filme es que por vez primera en el cine se hace un guiño a Jack el Destripador, enemigo que posteriormente aparecerá en Estudio de terror y en Asesinato por decreto .
Todo tipo de aventuras. Claro que, tras tantos años en activo, Sherlock Holmes se ha enfrentado a todo tipo de historias cinematográficas, algunas muy extrañas, como cuando en Elemental, doctor Freud acude al padre del psicoanálisis para curarse de su adición a la cocaína diluida, y otras tan divertidas como cuando finge ser pareja de su ayudante Watson en La vida privada de Sherlock Holmes . De esta manera, Sherlock Holmes ha ganado por la mano a aquel padre que un día le quiso matar.