Diario de León

Los feos más ‘guapos’ del cine

Actores y actrices han conseguido actuaciones memorables gracias a cambios radicales en su físico.

Verónica Viñas
León

Creado:

Actualizado:

Charlize Theron tuvo que transformarse en Monster para que los directores valorasen, además de su físico, su talento. En la película, basada en hechos reales, la musa de Dior encarnaba a Aileen Wuornos, ex prostituta y lesbiana ejecutada en 2002 por haber matado a siete hombres. Muchas estrellas han tenido que pasar por la misma ‘prueba de fuego’. Bajo una apariencia repulsiva, tras horas de maquillaje, algunos actores han interpretado sus mejores papeles convertidos en ‘feos’ memorables. Javier Bardem logró el Oscar con el aterrador asesino a sueldo de No es país para viejos. El actor español llegó a confesar que jamás habría logrado encarnar a este psicópata sin la ayuda de la magistral peluca que le confería un aspecto espeluznante. Al británico Gary Oldman, Coppola le brindó la oportunidad de transformarse en un Drácula como pocas veces se ha llevado a la gran pantalla. La excéntrica Helena Bonham estaba irreconocible en el papel de Reina de Corazones en la adaptación que su marido, Tim Burton, hizo del clásico de Lewis Carroll Alicia en el país de las maravillas. Johnny Depp, que en esta misma película interpretaba al sombrerero loco, es uno de los actores más acostumbrados a ‘travestirse’ en el cine, desde Eduardo Manos Tijeras al capitán Sparrow de Piratas del Caribe. A Depp le ocurre como al gran John Miles (el ‘retrasado’ de La hija de Ryan ) o Alec Guinness, el hombre de las mil caras (rey francés, mayordomo, anciana, caballero jedi, coronel británico e incluso Adolf Hitler), a los que era difícil identificar en muchas de sus películas.

Brad Pitt, uno de los actores más sexys de Hollywood, tuvo que envejecer y ‘empequeñecerse’ para hacer de Benjamin Button. Jim Carrey prácticamente es el rey del disfraz. Otros ‘guapos’, como Tom Cruise (en Vanilla Sky, la adaptación norteamericana de la película de Amenábar Abre los ojos ) también han recurrido a sesiones intensas de maquillaje para dar vida a personajes a los que, de otra forma, no podrían haber interpretado nunca.

Actores poco agraciados físicamente, como Ron Perlman, no resultarían tan creíbles sin una transformación previa. Perlman, uno de los monjes más inquietantes de El nombre de la rosa, convirtió en éxito la saga Hellboy como el demonio rojo de cuernos afeitados. Ese pequeño gran actor que es Dani De Vito borda al Pingüino de los bajos fondos en Batman, saga que ha dado otros célebres villanos, como el jocker Jack Nicholson.

Glenn Close, que ya fue una fabulosa Cruella de Vil, acaba de estar nominada por sexta vez al Oscar por su papel de Albert Nobbs, donde interpreta a una mujer que en la Irlanda del siglo XIX para conseguir un trabajo en un hotel se disfraza de hombre.

tracking