El invento del maligno
Alberto Espinosa
La historia de un grupo de niños enfermos que, mientras conviven en un hospital, se hacen amigos. Dicho así provocaría la huida de cualquier televidente, pero Pulseras rojas , serie que desarrolla este enunciado, bate récords de audiencias y está salvando el verano de Antena 3. Y va por su tercera vida, ya que se estrenó en la autonómica catalana TV3, que es quién la ha producido, ha pasado por la televisión de pago a través del canal TNT y ahora en Antena 3 sigue más fresca que un pimpollo. Y eso que cuando la cadena la compró no creía demasiado en ella: Sus planes iniciales eran emitir los dos primeros capítulos y los siguientes pasarlos por algunos de sus canales satélites de la TDT (Nova, Nitro o vaya usted a saber cual). Se puede decir que el éxito les ha sorprendido. El lunes fue el programa más visto del día. Incluso ahora tiene tanta audiencia en Cataluña como cuando la emitía TV3, que era líder. Pero claro, este éxito tiene a un hombre muy brillante detrás, Albert Espinosa, su guionista, dotado de una sensibilidad exquisita para estos temas. Por si hay alguien que aun no lo sepa, Espinosa fue el guionista de Planta 4ª , aquella película de Mercero que también se desarrollaba entre muchachos enfermos de cáncer en un hospital y que era una adaptación de su obra de teatro Los Pelones . Espinosa es uno de los grandes autores teatrales y creadores del momento. En su infancia y juventud vivió de hospital en hospital
Su vida es un ejemplo de cómo no darse nunca por vencido. A los 13 años le amputaron una pierna. Sufrió metástasis y con 16 años fue necesario extirparle un pulmón, y con 18 parte del hígado. Cuando escribe sabe de lo que habla. Sus experiencias están presentes de una u otra forma en sus películas y obras de teatro. Ahora Spielberg se ha interesado por Pulseras rojas y quiere adaptarla para la televisión estadounidense
Pero al lado de lo que ha vivido y de cómo ha salido adelante, a Espinosa este éxito le tiene que resultar cuando menos irónico. Su éxito es su pasión por la vida y el saber contagiarla a los espectadores y televidentes con naturalidad y sensibilidad. ¡Gracias, Albert, por enseñarnos a vivir!