Diario de León

Algo se mueve en el Zuloaga

‘Cuarto Milenio’ se interesa por el edificio de este emblemático local leonés, lleno de curiosidades históricas.

Entrada al restaurante Zuloaga de la capital leonesa, establecimiento sobre el que trabaja un equipo de ‘Cuarto Milenio’.

Entrada al restaurante Zuloaga de la capital leonesa, establecimiento sobre el que trabaja un equipo de ‘Cuarto Milenio’.

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e. gancedo | león
León

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Para la mayoría de leoneses se trata de uno de los restaurantes más conocidos y representativos de la ciudad, extraordinariamente bien situado junto a la Pulchra Leonina y frecuentado por personalidades de altura. Por eso muchos descubrirán una nueva y muy insólita faceta del mismo si finalmente llega a emitirse el espacio a él dedicado que planea el exitoso programa de televisión Cuarto Milenio , uno de cuyos equipos está reuniendo, desde el pasado mes de octubre, informaciones, imágenes y otros datos procedentes del emblemático edificio capitalino en el que se ubica.

Y es que, además de las numerosas curiosidades históricas con las que cuenta este local, sus propietarios aseguran que en el piso de arriba suceden, «por decirlo de alguna manera, fenómenos curiosos», como los califica Belén Alas. Movimientos de muebles, sonidos extraños y fotografías de muy difícil explicación se añaden a las muchas peculiaridades artísticas y sugerencias gastronómicas del ya famoso establecimiento. De hecho, Alas adelantó que Guillermo León, experto en imágenes del programa de Cuatro, ha encontrado en una de las que el equipo efectuó en este lugar uno de sus mayores retos. Aunque por ahora prefieren «no desvelar el misterio» y esperar a que el espacio esté listo para concretar en qué consiste la ‘singularidad’ de esos sucesos.

En cuanto a su historia, es de notar que el restaurante toma su nombre del momento en el que se descubrió en el portal del edificio una serie de valiosos azulejos obra de Daniel Zuloaga, tío del pintor Ignacio y uno de los más destacados ceramistas españoles de su época, que además ejerció una gran influencia sobre su sobrino. Las obras son patrimonio nacional y piezas suyas se encuentran también en el amplio patio. «Pero previo al restaurante, este local fue tabacalera, y antes, donde se ofrecían alimentos de beneficencia para los niños», afirma Alas. Asimismo, recuerda que el edificio, elevado a principios del siglo XX, fue la residencia del conde consorte de Sagasta, el boticario y político Fernando Merino (que, por cierto, acabó con su vida en 1929) y que en sus estancias se conservan los frescos originales. El portal fue encargado a Daniel Zuloaga y la gran entrada actual al local —abierto hace 17 años— corresponde a la antigua puerta para caballerías. Otra peculiaridad de su entrada está en el propio suelo, parte de cuyas losas son piezas romanas. Pero en la decoración del local, en gran parte procedente de anticuarios, se encuentran antiquísimas casullas de obispo, venerables trillos, un confesionario y hasta un altar de iglesia, así como obras de artistas contemporáneos leoneses. Un espacio en el que se han dado cita desde Juan Luis Galiardo a Brigitte Nielsen pasando por Rosa Regás, Forges, Carmen Lomana, Jaime de Marichalar y su hijo... y hasta un príncipe saudí.

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