Hierro, cromo y sofá
Crítica de televisión rosa belmonte
La nostálgica serie de TVE sigue manteniendo su pujanza, probablemente porque es una buena ficción y porque ha ido creciendo con los años, no necesariamente porque nos recuerde lo que fuimos. Pero sí es verdad que Cuéntame sería la abanderada y la veterana de la tendencia revisora del pasado que se ha impuesto estas Navidades en la cadena pública gracias al extraordinario archivo de RTVE.
Viendo esos programas especiales, ni aquellos días fueron mejores ni los de ahora son un horror. De hecho, es el horror de parte del pasado televisivo lo que hace que la nostalgia nos saque una sonrisa. Una carcajada incluso. Y no hay que ir a ¡Cómo nos reímos!, esas antologías de los mejores humoristas españoles. Un programa con un trabajo de edición brutal, con un montaje que consigue que no estemos ante una simple sucesión de gags. Pero sí, este es uno de los espacios nostálgicos.
Otro es Cachitos de hierro y cromo, un trozo de la memoria histórica televisiva emitido en La 2 y hecho en colaboración con Radio 3. Fueron 100 canciones, muchas villancicos, a modo de playlist y con mucho humor.
Había que ver los letreritos. Por ejemplo, cuando se preguntaban si existía la canción protesta de derechas y si, en caso afirmativo, María Ostiz sería su mayor representante. O cuando decían de alguien que era un descarte de Parchís. Otro de los espacios nostálgicos ha sido Martes y 2013. Se estrenó justo después de la viejuna gala de Nochevieja.
Aprovechando a Martes y 13 (a los tres) como presentadores ficticios y casi inexistentes, ha sido una demostración más de que cualquier tiempo pasado fue anterior, que dirían Les Luthiers. El programa volvió a emitirse el jueves después de Cuéntame y no tuvo rival en su franja horaria. Seguramente porque el archivo de TVE no tiene rival y más cuando se le trata con cariño.
Pero ya decía Harold McMillan que «deberíamos utilizar el pasado como trampolín y no como sofá». Y TVE se está repantigando en el suyo.