Diario de León
Publicado por
RAFAEL SARAVIA
León

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Nada es por casualidad, aunque lo casual sea cada vez más estimulante. No es casualidad que la mejor película en la gala de los Oscar haya recaído en Argo ; un film que denuncia ciertas realidades del Irán de la época y las fastuosidades de la industria yankee. No es casualidad que el público quiera algo de conciencia y compromiso para salir de ese letargo que tanto nos ha amodorrado. No es casualidad que las películas ganadoras de Oscar acaben asumiendo las preocupaciones tan globales que acusan a nuestra sociedad actual. Por ello Los Miserables, Lincoln o Django han sido ejemplos de preocupación y conciencia en estos premios.

Letargo: somnolencia prolongada; tal vez candidez aceptada en buenos tiempos para las barrigas gordas... pero no ahora. Ahora ya nadie aguanta. Nadie acepta más este mal sueño. Hasta los osos de nuestra España se han cansado de dormitar, de soñar con irrealidades y han dejado de hibernar.

Estamos saliendo del letargo. Un 23F de ejemplo donde centenares de miles de españoles salieron a la calle para despertar, para suspender las excusas pasadas y actuar en las realidades de hoy. Una Marea Ciudadana que empieza a ser algo más que un sueño, tal vez pesadilla para ciertos mandatarios anquilosados en viejas estructuras de poder, pero un proyecto de futuro para aquellos que saben despertar y adaptarse a las nuevas exigencias cívicas. Cuando alguien no es querido, lo mejor es irse, sin aspavientos y con dignidad, asumiendo que es de humanos equivocarse y por tanto apartarse del camino para que otros asuman nuevas voluntades. Entre intelectuales de primer orden no es difícil verlo, tenemos como ejemplo a Xosé Luis Méndez Ferrín, que acaba de dimitir de la Real Academia Gallega, pero a veces, en otros ámbitos donde la soberanía popular es aún más notable, es imposible ver que ciertos mandatarios arroguen sus faltas y dejen paso a nuevas ideas que asuman la voluntad de una mayoría real.

Lo justo, lo ético como eje de la cotidianidad.... a eso debemos aspirar. Pues no es difícil darse cuenta de que las sonrisas caen mejor de este lado, de esta manera de entender la de vida. Hay iniciativas que demuestran que es posible. Sin ir más lejos, la asociación Mundo Ético, en León, nos confirma que la base del cambio está en las pequeñas grandes aportaciones que cada uno hace para el cambio global en su ciudad. Ellos han visto plataformas y maneras de trabajar más allá de nuestras fronteras, pero el gran mérito está en saber encajar proyectos asumibles en cada entorno cultural. Por ello han sido premiados y por sus acciones todos hemos salido beneficiados al compartir un entorno más solidario y ético.

Es necesario que la cultura se vincule a la ética para poder establecer esa conducta como patrón estable en nuestra sociedad. El cine, la música, la poesía... han de estar vinculados activamente a esta manera de ejercer las verdades. Decía Jean Cocteau: «La poesía es una ética. Por ética me refiero a un código secreto de comportamiento, una disciplina construida y realizada de acuerdo a las capacidades de un hombre que rechaza las falsificaciones del imperativo categórico.» Y yo, a estas alturas, no encuentro mejor manera de expresarlo.

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