Diario de León

MINORÍAS ABSOLUTAS

Sit tibi terra levis

Publicado por
RAFAEL SARAVIA
León

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Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles. Así reza una cita del dramaturgo Bertolt Brecht que bien podría haber dictado a raíz de conocer la vida de Stéphane Hessel. Ambos lucharon por liberar el pensamiento de los axiomas corruptos que impone el poder. Ambos fueron perseguidos por el nazismo y ambos dejaron un legado intelectual para aquellos que creemos que las conciencias tienden a adormilarse y es necesario fijar la vista en ejemplos de hombres que saben por qué luchar. Hace una semana nos dejaba Stéphane Hessel y tal vez el revuelo generado fue poco. Tal vez la permanencia se ha difuminado por todo el peso de la corrupción y el pensamiento rancio contra el que tanto luchó. Hessel ha sido un hombre que ha combatido toda la vida. Pese a haber nacido en el seno de una familia judía relativamente acomodada, pronto la barbarie le empujó a los campos de concentración. Pero su carga intelectual fue siempre muy superior a la desesperanza, Hessel y su mujer, Christianne, siempre mantuvieron un espíritu inconformista que imprimieron en cada uno de sus viajes vitales. Ambos activistas hasta el final de sus fuerzas. Mucho se podría decir a favor de un adalid de las libertades como él. Igual que mucho podríamos decir de un compañero suyo que nos sigue acompañando en la indignación diaria que vivimos los españoles. Hablo de José Luis Sampedro. Coetáneo, compañero y luchador incansable a favor de una alternativa socioeconómica en el mundo. Pero el mensaje de Hessel, la verdadera preocupación que nos transmitió, fue la de no conformarnos con las realidades imperantes. Él no quería ser ejemplo de nada, sino un elemento catalizador para que los jóvenes de hoy, la verdadera fuerza de renovación de cualquier nación, se preocupe por generar recursos intelectuales para cimentar un futuro mejor; un cambio responsable. Él, al igual que Sampedro, nos mostró que la responsabilidad de ser ciudadano de libre derecho hay que ganársela y defenderla con todas las razones que imperan en nuestra realidad más vergonzosa. Creo sinceramente que su lucha ha dado buenos frutos, tenemos jóvenes pensantes con alternativas esperanzadoras. Toda revolución social pasa por una transición imprescindible; crear un marco ideológico e intelectual para resolver los problemas nuevos. Por ello la cultura en un país es vital en la estrategia de futuro de su sociedad.

Hoy, esa vía está abierta, alimentándose de razones para el cambio. Gracias a personas como Hessel, como su mujer Christianne, como Sampedro. Gracias a que personas como ellos apostaron por una juventud activa y comprometida, nuestra sociedad va despertando. Hoy tenemos en marcha estructuras de pensamiento y discursos que legitiman el cambio, y figuras jóvenes que responden a esa nueva sangre que tanto defendió Hessel. Hombres como Juan Carlos Monedero y tantos otros que, de manera solvente, entusiasta y ligada a una formación sólida, nos guían en el propósito que tanto defendió Hessel.

Ahora es nuestro turno, él ya lo dio todo, sólo nos queda honrarle. Maestro Hessel:

Sit tibi terra levis.

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