TELEVISIÓN
Emigrantes
Opinión | josé maría cillero
Cuatro estrenó el domingo ¿Qué hago yo aquí? , vuelta de tuerca a ‘Españoles en el mundo’ en la que la emigración se convierte en deporte extremo por la dureza de los rincones del mundo que el programa recorre en busca de compatriotas. Quiso el azar -para quien crea que existe- que el debut coincidiese con las manifestaciones convocadas por el colectivo ‘Jóvenes sin futuro en ciudades españolas y de otros países para denunciar el exilio forzoso de miles de jóvenes bajo el lema No nos vamos, nos echan. Sin embargo, al menos en esta primera entrega, en la que Elena Ortega se subió al Transiberiano al encuentro de paisanos, solo un fotógrafo oscense que lleva cinco años en la región del lago Baikal reconoció haber elegido tan inhóspito destino —37 grados bajo cero— porque en Rusia gana cuatro veces más de lo que ganaba en España.
El resto aseguraba haber elegido voluntariamente sobrevivir a tan duras condiciones de vida. Lástima, una oportunidad perdida para conocer casos, que los hay, de españoles forzados a marcharse por necesidad, pero que si por ellos fuera regresarían para siempre en el primer vuelo. O incluso de aquellos que se fueron y tuvieron que volver por la imposibilidad de poner en marcha su proyecto de vida lejos de donde nacieron. Al menos ¿ QHYA ? no se queda en la versión edulcorada de las experiencias de los expatriados, sino que describe también aspectos negativos de una decisión tan arriesgada, de un paso tan importante. Es comprensible que sea difícil encontrar testimonios de intentos que no cuajaron. A nadie le gusta salir en la tele como ‘prota’ de un fracaso. Sin embargo, ocultar la parte cruda de la emigración es un flaco favor al televidente, más en tiempos en los que casi todos hemos sentido la tentación de buscarnos la vida en otras latitudes con la certeza infundada de que por muy mal que se nos dé siempre nos queda el recurso de montar un bar de spanish tapas . Como si fuera tan fácil.