Diario de León

Crítica de televisión

El hematocrítico

Publicado por
Mikel Labastida
León

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Ahora la tele se ve con un ojo en la pantalla y otro en el ordenador (o tableta o teléfono). Comentamos al instante lo que vemos y recibimos respuestas de personas a las que no conocemos. Las cadenas son conscientes de esta forma de atraer a nuevos públicos y, por eso, pelean por captar la audiencia social, además de la convencional. Muchos programas han logrado aumentar su seguimiento y transformarse en fenómenos gracias a movimientos generados en la red. Sucedió hace tres años con Quién quiere casarse con mi hijo que obtuvo una notable popularidad gracias a que un usuario de twitter (El Hematocrítico) (re)inventó un término (tróspido) para referirse a los protagonistas del reality . El vocablo se extendió y no había seguidor que no lo usase.

El Hematocrítico se convirtió en una eminencia en Internet. Tanto que llegó a cabrearse por no recibir retribución económica cuando Cuatro, la cadena que emite el espacio de los solteros, comenzó a usar la palabrita en sus promociones. Lo de por amor al arte era otra cosa. Su reacción fue dejar de hablar del programa y pasar a hacer referencias del de la competencia, Pesadilla en la cocina .

Sabiendo lo que se juegan las cadenas prefieren no correr riesgos y tener atados todos los factores que pueden hacer de su producto un éxito. Por ello Antena 3 ha decidido contratar al creador del ‘trospidismo’ para que comente oficialmente una de sus grandes bazas de la temporada, Top Chef . Si no puedes con el enemigo, cómpralo. Algo similar ocurrió hace años con Gran Hermano . Otro usuario anónimo, apodado en la red El gato encerrado, empezó a escribir un blog sobre lo que sucedía en la casa de Guadalix y consiguió una legión de seguidores. Telecinco se percató del tirón y decidió hacerse con los servicios del minino para que hiciese lo mismo, pero en su web.

Las nuevas estrellas mediáticas están en Internet. Por la que todas se pelean ahora es por El Hematocrítico. Los cheques no han tardado en aparecer. La espontaneidad se pierde. No tardará el día en que la burbuja de los celebritys de las redes sociales también explote.

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