Cataluña reconoce Palamós
La Generalitat declara las galerías claustrales descubiertas por el leonés Gerardo Boto en una finca de Mas del Vent monumento histórico y ordena su protección.

El profesor de la Universidad de Gerona, Gerardo Boto, en Palamós.
La Generalitat de Cataluña inicó ayer los trámites para declarar el Claustro del Mas del Vent de Palamós como bien cultural de interés nacional en la categoría de monumento histórico. Con esta decisión se demuestra que la teoría defendida por el historiador leonés Gerardo Boto era correcta y las galerías claustrales que él mismo descubrió en las páginas de una revista francesa son románicas y no una recreación historicista del siglo XX, como algunos ‘colegas’ han venido sosteniendo. La nueva consideración de este conjunto arquitectónico comportará la prohibición de parcelación, edificación o derribo en la zona afectada, aunque la Generalitat podrá autorizar la realización de obras que no perjudiquen los valores culturales del bien.
En el mes de agosto, el consejero de Cultura, Ferran Mascarell, encargaba un estudio al historiador independiente Eduard Carbonell, después de que Gerardo Boto presentara en un congreso en Lisboa sus conclusiones sobre el bien. En ellas. el experto, profesor en la universidad de Gerona, defiende que el claustro pertenece a la catedral románica de Salamanca, un templo que sufrió graves daños por el terremoto de la capital lusa y que fue desmontado. Gerardo Boto presentó por vez primera la recreación que realizó de las medidas de la planta del claustro de Palamós, lo que demostraría que coincide con el que se desmontó en Salamanca tras el seísmo. Y es que, según afirma el historiador, con los datos obtenidos en un documento de 1785 que se refiere a la posibilidad de ampliar el pasillo de las galerías del claustro románico, puede decirse que éstas debieron medir, en su parte exterior, al menos 22,25 metros. Boto se sirve además de las cuatro vigas que aún hoy se conservan en el museo catedralicio de Salamanca —se creen fueron parte de la techumbre mudéjar de la galería en el siglo XII— y que determinan una longitud de las galerías de 22,75 metros. El profesor añade que la altura de las galerías, 4,6 metros, se obtiene a partir de las marcas que se conservan en las paredes de la galería. Por lo tanto, la proximidad entre estas medidas y las del claustro de Palamós son una prueba más para demostrar la veracidad de la tesis defendida por Boto.
Por otro lado, uno de los expertos que con más ahínco defendió desde el principio la autenticidad del claustro, el geólogo Màrius Vendrell, publicó en verano el análisis en el que certifica las evidencias materiales (piedras, restos de pátinas, vestigios superficiales, etc) que le llevan a concluir que una enorme mayoría de las piezas que forman el claustro de Mas del Vent son románica.
Vendrell subraya que el material utilizado en las galerías claustrales se corresponde con las rocas de la formación Areniscas de Cabrerizos, cuyo lugar de explotación se sitúa en la localidad salmantina de Villamayor del Río. Además, el geólogo se refiere también al hecho de que las piezas (fustes, bases, capiteles y dovelas) se han ido consolidadando con la aplicación de una lechada de cal, y revela que esta es una práctica ancestral que prácticamente se ha perdido en tiempos recientes.
El geólogo sostiene que esta es una práctica medieval que se utilizaba cuando se construía con mortero de cal o yeso. «Nunca con los morteros hidráulicos que probablemente hubieran usado por una recreación del siglo XX», asegura.