Crítica de televisión
Moviolas
Está peligroso el fútbol. Siempre al borde del fuera de juego. Hasta el dios Messi ha terminado por ser cuestionado, pasto de las tertulias cada vez más afiladas. Ya no hay día sin fútbol. Casi siempre en el campo, pero seguro en el salón. Es tan amplia la clientela del fútbol que siempre hay sabuesos para diseccionar no ya la última estadística, sino hasta el mínimo gesto y amplificarlo en las ondas. Como el vídeo de Ramos y Florentino. Todo esto empezó con la moviola. Cuando se aplicó la maquina que repetía jugadas al debate del planeta fútbol se produjo una minuciosidad en el debate que no ha hecho más que acrecentarse. Hasta llegar a la cima, con aplicaciones digitales para radiografiar el terreno de juego.
Todo está a la vista, reemitido una y otra vez para servir de alfombra mágica sobre la que los futboleros no dejan pie con pelota. La última pirueta del voluble circo que rodea al fútbol ha sido la transmutación, desaparición o traslado, que no se sabe bien que será, de Punto Pelota.
El programa de Pedererol ha marcado ya un estilo, un formato y una época, arrebatándole en este último tramo la primacía al debate que salía de las ondas. Es un camino de ida y vuelta. También tras la larga etapa de dominio de la moviola, el gran debate regreso al dial y los deportivos radiofónicos de noche marcaron la pauta. El Plus aportó otros descubrimientos y sorpresas ya en un mundo multicámara. Nuevos ángulos, tanto deportivos como sociológicos. Y en esto prendió de nuevo el ‘debate ilustrado’, con esa mezcla de carrusel verbal y vídeos en bucle, con los que Josep Pedrerol y los suyos han calentado las noches. De un detalle han sabido hacer un mundo, amplificado en comentarios partidistas, adornado de efectos caseros y con un atmósfera siempre llena. Enviciados en sus diatribas sobre el balón de oro o la situación de Messi y Casillas, ahora les toca hacer banquillo. ¿Dónde se trasladara el formato o cómo evolucionará el debate? Este fútbol tan localista y tan absolutamente globalizado seguirá dando mucho que hablar, apoyado en su oportuna moviola.