Diario de León
Publicado por
RAFAEL SARAVIA
León

Creado:

Actualizado:

Grano a grano se satura el aguante, y grano a grano se colma y agranda el estertor ciudadano ante la falta de escucha por parte de las autoridades.

Estamos viviendo estos días el levantamiento de un barrio, Gamonal, en la ciudad de Burgos. Un levantamiento ya sin las delicadezas que la bonanza nos otorgaba cuando la amputación de libertades comenzaba. Después de cientos de manifestaciones pacíficas, en torno a las preocupaciones cívicas más importantes, como la educación, la sanidad, la cultura, la vivienda o la energía... después de que el pueblo se diese semana sí y semana también el paseíllo por las calles de todas las ciudades de España defendiendo unos ideales que consideraba que estaban siendo vulnerados por sus gobernantes; el pueblo, es decir, nosotros, acabamos cansados de que la voz de unos pocos que se hacen llamar representantes de España, sea tan prepotente y omnipresente, sea tan lejana y ejecutora, que no es capaz de escuchar a los ciudadanos que representan.

Tal día como hoy, un quince de enero, Martin Luther King nacía. Con él se despertó una vez más esa visión de que juntos, como pueblo unido, se puede avanzar hacia un cambio pacífico. Pero todos sabemos que cuando la resistencia pacífica y parlamentaria se ve fracturada por los que no quieren oír y están ahí para eso, surgen otras vías menos deseadas pero imposibles de disolver. Así, frente a Martin Luther King... o mejor dicho, a su lado, estuvo Malcom X, con una contundencia de acción radicalmente diferente en las formas aunque no tanto en los contenidos que se solicitaba al pueblo americano.

Estos días los ciudadanos de Gamonal reaccionan ante el ninguneo. Si el pueblo pide replantear una obra pública, ningún gobierno tiene derecho moral para imponerse al debate. Uno acaba pensando que ciertos gobernantes públicos no tienen claro que el pueblo no les representa a ellos, sino al revés, y no es un gesto amable ese de escuchar a los ciudadanos; es una obligación.

Por eso, salvando las distancias, deseo que en esta ciudad, ante la protesta cívica de ciudadanos y plataformas en pro de la defensa de la Plaza del Grano, para que se mantenga como está sin tocar un empedrado que a pesar de que ciertos técnicos califican de tener problemas de solado, los habitantes del entorno lo asumen como perfecto ejemplo de historia y disfrute, el Ayuntamiento de nuestra ciudad, en un alarde de buenas prácticas democráticas, sea capaz de paralizar las obras momentáneamente y sentarse a hablar con sus representados, los ciudadanos y las plataformas sociales que creen que esos 300.000 euros pueden ser utilizados en otros menesteres más productivos para la ciudad.

Sería una sorpresa bien esperada ver como a un político no le tiembla la mano al paralizar una obra para escuchar al pueblo. Para tomar luego una decisión que estime realmente conveniente en beneficio de todos los ciudadanos. Entonces, y sólo entonces, empezaríamos a ver que grano a grano, la democracia empieza a cosechar brotes verdes.

tracking