La magnífica Anderson
Opinión | Rosa Belonte
AXN estrenó el jueves La caza (The Fall ), producción de la BBC y una de las series más atractivas de los últimos tiempos. Como tiene solo cinco capítulos es muy llevadera. Dura un poco más que cualquier película de las de ahora, que parece que las tres horas se hayan establecido como una obligación. Vamos, que para ir al cine hay que tener el día libre. La pasada fue una temporada televisiva en la que Gillian Anderson se comió al resto de las actrices. Y eso que en Hannibal hace de psiquiatra, no de caníbal. Es verdad que en ‘La caza’ sí hace de comehombres en su tiempo libre. En esta interpreta a Stella Gibson, una superintendente de la policía de Londres que es enviada a Belfast para investigar unos crímenes. Por otro lado, vemos desde el principio al asesino, Paul Spector (un estupendo Jamie Dornan), sus crímenes y la preparación de los mismos.
El guión es de Alan Cubitt, que tiene en su haber la segunda temporada de Principal Sospechoso, cuya protagonista, Helen Mirren (su Jane Tennison), es la madre de todas las policías recientes. Stella Gibson ni tiene Asperger, como Sonya Cross en ‘The Bridge’, ni es bipolar, como Carrie Mathison en ‘Homeland’. Solo es siesa y con mala leche. También tiene un comportamiento sexual desinhibido. Ve a un policía que le gusta y le da el número de su habitación de hotel. En eso sí coincide con esta nueva hornada de agentes. Carrie, Sonya (y también la Temperance de Bones ) tienen claros sus objetivos sexuales. Y ningún reparo. Las camisas de seda de Gillian Anderson son su mono de cuero. Una prenda que, curiosamente, también lleva en Hannibal. En La caza , además, luce acento británico (es estadounidense pero vivió nueve años en Londres de pequeña). No es la primera vez que se aprovecha ese acento. Entre otros papeles, tiene una magnífica y fantasmal Miss Havisham en la miniserie Grandes esperanzas y una Lady Delock en Casa desolada. Es cierto que La caza cuenta con muchos atractivos pero el mayor es Gillian Anderson. La actriz de las camisas y la interpretación de seda.