Diario de León
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Crítica de televisión mikel labastida

No hay nada más sano que reírse de uno mismo. Lejos de hacernos vulnerables sirve para quitar importancia a nuestros problemas y para mostrarnos más cercanos ante los demás. Me gusta la gente que busca la carcajada en sus defectos y que sabe tomarse con ironía las desdichas. A Mediaset, que defectos tiene unos cuantos, hay que reconocerle que esto lo domina.

Transforma la adversidad en virtud como nadie, y es el primero que se burla de sí mismo cuando hace falta. Lo ha demostrado con la promoción que le han montado a Patricia Conde, en su vuelta a casa. «Dejadme entrar», dice la presentadora ante la sede de la cadena. «Me portaré bien, lo prometo, lo juro, que he cambiado», asegura.

Ella, que logró la fama gracias a su participación como reportera en El informal , fue después una de las caras principales de Sé lo que hicisteis... , el programa que se ocupaba de destripar los entresijos de la tele y de poner en la diana a los presentadores y colaboradores del corazón. El magacín se convirtió en el azote de Telecinco y de sus principales estrellas. Ahora ha sido fichada por esta emisora para comandar un espacio de humor en Cuatro.

A muchos se les habrá caído un mito al ver a la Conde recorrer los mismos pasillos que pisa Jorge Javier y Ana Rosa, a los que fustigó durante años.

La cadena es consciente de ello y del morbo e interés que suscita el encuentro y, aunque durante un tiempo todo lo que tenía que ver con Sé lo que hicisteis le provocaba sarpullidos, ahora se aprovecha de aquella guerra para promocionar su nuevo espacio. Buena jugada. Habrá que ver si esa expectación se traduce después en número de espectadores.

Estos cambios de canal de presentadores no suelen ser bien recibidos por la audiencia, que se siente un pelín traicionada. Por mucho que Patricia Conde diga que ella sólo interpretaba un guión en el programa de laSexta, para muchos fue su rostro visible. No es la primera hija pródiga que regresa al lugar que le vio crecer y del que después renegó. Ahí está María Teresa, que llegó a insultar a Vasile desde la cadena de enfrente para luego volver con el rabo entre las piernas.

Veremos si el retorno de la Conde al hogar, dulce hogar, se resuelve con más o menos interés.

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