Diario de León
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Opinión | rosa belmonte

La primera vez que vi en televisión al omnipresente Joaquín Torres fue en El secreto , un programa que Antena 3 emitió en 2009. Empresarios de éxito abandonaban su vida una semana para infiltrarse con los desfavorecidos y hacer generosas donaciones. Él acababa regalando un piso a un señor extoxicómano de La Coruña tras desvelar que era rico. Millonario anónimo, pese a ser un formato americano, es lo mismo. El nuevo/viejo espacio de La Sexta mostraba en el primer capítulo a Diego Suárez, creador de Vin Doré 24K (cava y espumoso con oro, ahí es nada la finura). Llevaba una chaqueta con ribetes y decía tener «diferentes coches de alta gama». Lo que pasa es que luego pusieron un capítulo americano y el indio que salió era tan desmesuradamente paleto que cualquier ‘nuevorriquismo’ español se queda en nada. A Diego lo mandan a un piso de 30 metros en Sevilla y le dan 25 euros para toda la semana. Se introduce en distintas asociaciones que ayudan a los demás. La tapadera es que está participando en un documental sobre voluntariado. Primero va a una asociación de lesionados medulares donde también hay una señora viuda con esclerosis múltiple. Su marido se le murió de un infarto estando ella en la cama y sin poderse mover. Pedía auxilio y nadie la oía. Y estuvo con el marido muerto al lado el viernes, el sábado, el domingo y el lunes. Además, sus hermanos la abandonaron. Cuento esta historia porque frente a algo así cómo va a parecerme mal que un señor rico salga en un programa de televisión, haga promoción de su empresa (eso pasa también en El jefe infiltrado ) y luego vaya repartiendo dinero: 12.000 euros a unos, 10.000 a otros, 8.000 a los de más allá. Se pone traje para dar los cheques. No es el Abel Magwitch de ‘Grandes Esperanzas’ patrocinando a Pip. Son pequeñas ayudas, pero menos es nada. Es caridad, como la de Entre todo s. Pero también es un programa de televisión. Esa mezcla es lo me que repele. No tengo ningún interés por ver esto. Si te abstraes de las desgracias y necesidades, no deja de ser un rollazo.

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