Guarrindongadas
Opinión | boquerini
A lo que hemos llegado. Tanta nouvelle cuisine , tanto exquisito programa de cocina, tanto cocinero cargado de estrellas Michelin para decirnos cada día lo que se debe comer, y nosotros ni caso, ¡hala!, a comer ‘guarrindongadas’. ¿Se han dado cuenta cómo, con el paso del tiempo, los cocineros de la televisión se han ido degradando? Hemos pasado de creadores de verdaderas enciclopedias culinarias, a comer las ‘guarrindongadas’ que nos propone el chef vasco David de Jorge cada semana en el ‘Top Chof’ de En el aire, el programa de Buenafuente en La Sexta. De Jorge tiene un prestigioso programa de cocina en la ETB, pero con Buenafuente se ha pasado al lado oscuro. Mucho concurso para ver quien elabora mejores platos, mucha dedicación para que los niños aprendan a cocinar, mucho perejil, pero reconozcámoslo, lo que verdaderamente nos pone es comer ‘guarrindongadas’: De Jorge ha propuesto bocata de nocilla con ketchup, mejillón en escabeche, pelotazos y ositos de goma, todo junto, o jamón con leche condensada y cerveza con caldo de berberechos, aunque la cumbre fue cuando en el Top Chof se degustó comida para perros. En descargo del chef, muchas de estas ‘guarrindongadas’ llegan sugeridas por los espectadores. El contrapunto es siempre el genial Berto Romero convertido en ‘Berto Chicote’, un sosías del famoso cocinero que en ‘Pesadilla en la cocina’ nos muestra la otra cara, la más cutre y guarra de tantos restaurantes, sin que sus clientes puedan llegar a imaginarse lo que sucede en las cocinas. Este Berto Chicote, pone un poco de sentido común ante tanto desatino: «Cada vez que hacéis una guarrindongada, Dios mata a un cocinero’, «aquí hace falta sangre de ‘alien’ para digerir’, o «El papel higiénico en la mesa muestra que no sabemos cómo empieza pero sí como acaba», asevera Berto. Se suele decir que somos lo que comemos. El programa de Buenafuente nos coloca ante un espejo: comiendo somos unos guarros.