MINORÍAS ABSOLUTAS
Inviolable
Con tantos derechos sobre la mesa, a veces se nos olvida colocarlos en orden de absoluta necesidad, sabiendo que no es igual el derecho a que nos pongan una tapa en la ciudad de León, que el derecho a tener un trabajo digno con el cual nuestras necesidades primordiales como seres humanos estén cubiertas.
Aquí entraríamos en qué es necesidad primordial. Para el ministro Wert los estudios en su sociedad no parecen ser excesivamente prioritarios. El hecho de tener luz y calefacción accesible y sin el desmadre especulativo que se vive en España, sería otro punto a cuestionar, pues, para algunos, es mucho más prioritaria la compra de un banco por 13 mil millones de euros y su venta por mil millones, que el hecho de que tengamos una de las tarifas de la luz más caras de toda Europa. A la hora de que el estado intervenga, siempre será mejor que los españoles paguen con sus impuestos 12 mil millones extras para un banco que para abaratar la factura de la luz de todas las familias. Los derechos inviolables de los banqueros prevalecen, por supuesto.
Si a esto le unimos que todas las grandes compañías de energía de nuestro país tienen un déficit enorme, pobres ellas, y que apenas pueden mantener la situación de sus juntas directivas con sueldos que nunca bajan de las seis cifras, la cuestión se queda del todo en favor de un orden establecido muy claro: la vida y los prolegómenos que la rodean no tienen estatus de inviolabilidad. Todos los derechos de los ciudadanos son susceptibles de violación siempre y cuando algún gerifalte pueda sacar provecho de dicha violación.
Ahora nos dan un nuevo pase de verónica, el canon AEDE. Una nueva forma de acallar la disidencia y regular quién debe informar en este país a través de las redes. Resumiendo muy mucho, este canon lo que pretende es criminalizar el enlace en las redes. Cada vez que una web o blog comparta un enlace, deberá pagar por ello. Esta vía disfrazada con la coletilla de «asumir los derechos legítimos de la propiedad intelectual» servirá para que se conozcan tan sólo los medios que puedan tener una posición fuerte a través de grandes inversiones. Toda la competencia de los grandes grupos informativos se desvanecerá, pues su mayor publicidad era ese «boca a boca» de los lectores. Ésta es una nueva entrega para silenciar o alborotar al personal. Para crispar los ánimos y levantar al pueblo en su legítima defensa de las libertades. ¿Dónde está lo inviolable? ¿Hasta dónde ha de llegar el aguante?
Éstos días hemos vivido un caso de inteligente denuncia ante la violación constante de nuestros derechos como seres humanos -que traspasan incluso los que tenemos como ciudadanos-. Ramiro Pinto ha dado un paso más. Existían dos opciones, la agresión y destrozo contra lo que es nuestro pero gestionan los mandamases o una lucha contundente desde la no violencia. Su huelga de hambre ha sido ejemplo y ha sido escuchada. Hay maneras si todos nos unimos para defender lo inviolable. Hay maneras de dar descanso a Pinto y continuar con ese paso más allá de la palabra.