Diario de León
Publicado por
RAFAEL SARAVIA
León

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A veces uno reclama la huida. Como si no hubiese ya más ganas de quedarse viendo la catástrofe diaria que ejecuta al mundo. Tal día como hoy, nació el hombre que más allá consiguió llegar en esta expansión nuestra que genera desconfianza. Neil Armstrong nació un cinco de agosto sabiendo que el calor no le iba a abandonar jamás. Un cinco de agosto también, cansado por la quemazón que supone el peso de la historia, en su casa de Los Ángeles (Estados Unidos) se suicida Paul Bregman, tripulante del bombardero que arrojó una bomba atómica sobre la población civil de Nagasaki (Japón) el 9 de agosto de 1945.

No comenzó entonces la huida, pero sí dio pasos agigantados. Hoy todo se fecunda de calor puesto al rojo muerte. Ciertas noticias nos alivian momentáneamente pero no son ni de lejos suficientes. España decide darse una tregua en su vergüenza y ha decidido no vender más armamento a Israel en estos días. Recalco lo de estos días pues la amnistía armamentística dura tan sólo este mes de agosto. Otra huida hacia adelante, sin duda.

Pero si de huidas se trata, me conmueven los datos del paro. Los propios de León y los nacionales. El salto de cifras de aquí para allá nos marca un trecho en esa huida que difícilmente será recuperado en años. No puedo sumarme a los saltos de alegría que genera el hecho de que en la provincia de León haya 2615 personas menos en el paro que el año pasado. Son datos que generan rareza y engaño, pues la realidad es que, trabajando, que es lo que quieren los ciudadanos, sólo hay 174 personas más que el año pasado. Es muy diferente no estar en el paro, que estar trabajando. Muchos ciudadanos, hartos de tan larga espera, dejan las listas por no tener ayuda alguna a la que recurrir.

Además, y ésta sí que es una de las grandes huidas de nuestra década, hemos llegado a una situación tan aberrante, que el hecho de tener trabajo no significa poder vivir con dignidad. Todos conocemos, si nos movemos en esta ciudad, gente que con una jornada laboral de ocho horas diarias, no puede mantenerse. Es tan destructiva la ley de empleo actual, que ha dado pie a que haya trabajadores que apenas cobran 650 euros trabajando más de cuarenta horas semanales. Hay una pobreza tangible en los empleados también.

Toda huida requiere olvido. Requiere un baño en el Leteo cada pocas lágrimas. Pero algunos necesitamos no olvidar para tampoco huir mal. La realidad nos encorva, nos vuelve a veces cómplices del inmovilismo, por eso tener memoria colectiva y social nos da la fuerza que muchos no conseguimos recolectar. Un cinco de agosto de 1939 en Madrid, la dictadura franquista tortura y fusila a las Trece Rosas Rojas (muchachas de las Juventudes Socialistas Unificadas). El mundo intenta huir hacia adelante, pero la memoria es más fuerte, y muchos nos resistimos al olvido.

Decía el poeta inglés John Milton que en un mundo de fugitivos el que transita el justo camino, parece huir.

De ser así, no nos queda otra alternativa, convertir este mundo en un mundo de huidos.

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