Ay, campanero
Crítica de televisión rosa belmonte
Siempre me he sentido muy cerca de W. C. Fields: «Ah, escuchar esos pequeños pasos andando por la casa. No hay nada como tener un enano de mayordomo». Porque la cosa va de niños. Segunda tanda semanal de críos cantores. Tras Pequeños gigantes (Telecinco), Tu cara me suena mini .
Y qué egos. «Tengo ese punto de locura que me hace especial», dijo uno en la presentación. Y otra: «Cuando canto siento que tengo algo que me hace más grande». Pero lo primero que hay que reprochar al programa de Antena 3 es que no mantuviera el adorable título inicial: T u carita me suena . Nada más empezar, salió a presentar el hijo de Manel Fuentes (luego su padre lo echó del escenario pero, miren, a mí no me parecía peor).
El programa, para esta versión mini, ha instaurado las parejas, como si los pequeños prodigios fueran esquiadores ciegos. No veo la necesidad, más allá del hecho de perpetuar el espacio regular y a sus habituales. Así que allí estaban Santiago Segura, María del Monte, Carlos Latre o Anna Simón disfrazados y cantando lo mismo que los chicos. Podían estar disfrazados igual o haciendo uno de Dick Van Dyke y la otra Mary Poppins. A veces con agravio comparativo. Porque nada tenía que ver lo bien que imitaba Anna Simón a Rosario Flores con lo que hacía la niña que tenía al lado. Vamos, que los chiquillos cantaban muy bien pero sin dar el golpe. Hasta que llegó José Luis con Campanera (Daniel Diges, que hacía de absurda pareja, debió de desear que se lo tragara la tierra). Es como cuando el rejoneo te parece algo poco atractivo (que me lo sigue pareciendo) y ves a Hermoso de Mendoza hacer esas cosas increíbles con el caballo.
No tienes ningún interés en miniartistas (¿quién quiere ver niños ajenos haciendo monerías?) pero sale este y se te descuelga la mandíbula. Luego, vestido de corto, como iba, cantó Sobreviviré con Mónica Naranjo. La estampa era extraña, pero desde que Mónica gritó Punto de partida con Rocío Jurado no se había visto una cosa semejante. Salvo esta perla, lo de siempre. Un programa con niños a las tantas. Y sin humor.