Diario de León

LA CONSERVACIÓN DEL PATRIMONIO LEONÉS

Las obras en la plaza del Grano pueden destapar el 'barrio' de los legionarios romanos y un santuario marino

Las catas arqueológicas podrían sacar a la luz también un gran cementerio medieval

La plaza del Grano, que en breve será restaurada por el Ayuntamiento

La plaza del Grano, que en breve será restaurada por el Ayuntamiento

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CRISTINA FANJUL | LEÓN
León

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Las obras de remodelación de la Plaza del Grano conllevarán trabajos de excavación que podrían revelar nuevos hallazgos sobre el patrimonio ‘subterráneo’ de León. Y es que esta zona del casco viejo es uno de las más desconocidas de la ciudad en lo que a vestigios arqueológicos se refiere. El hecho de que la plaza haya estado configurada como un espacio abierto durante los últimos siete siglos y que no se haya modificado desde el XVIII tienen parte de responsabilidad en el carácter misterioso del mundo que permanece inalterable bajo el empedrado. Sin embargo, hay ciertas pistas que nos llevan a atisbar parte de los restos que se descubrirían si se llevara a cabo una excavación más amplia de la que se aprobó el lunes en la Comisión de Patrimonio.

Los arqueólogos consultados destacan, por ejemplo, que esta zona podría esconder el vicus militar, el que fue surgiendo a expensas del campamento, y el santuario dedicado a las divinidades acuáticas. Y es que un estudio de investigación de Ángel Morillo revela que el campamento de la Legión VII Gémina rendía culto a divinidades como Diana, Mercurio, las Ninfas, el Genio de la Legión VII, divinidades de la Triada capitolina, como Juno y Minerva y dioses protectores de la salud, como Esculapio. A partir de la posición que ocupaban las lápidas que fueron descubiertas en la obra de la muralla, así como de algunas evidencias topográficas, literarias y arqueológicas, el profesor de la Complutense planteaba diversas hipótesis sobre la posible localización de algunos espacios sagrados en determinadas zonas del campamento y su periferia.

Entre ellas, Morillo explica que la concentración de lápidas dedicadas a las ninfas en el lienzo sureste de la muralla de Cubos lleva a plantear la existencia de algún santuario dedicado a las divinidades acuáticas en el sur de la ciudad actual, seguramente en el lugar ocupado hoy por la plaza del Grano. El culto a las ninfas se encontraría justificado por la importancia de las aguas subterráneas en León.

En cuanto al vicus militar, se trata de una de las grandes incógnitas del campamento. Una vez descubierta la cannaba en Puente Castro, queda por concretar este asentamiento que surgió para dar servicio a los legionarios y que, poco a poco, se convirtió en parte del campamento, transformándose en una frontera permeable que permitía a los legionarios mantener una vida extramuros. De momento, no han aparecido restos de esta cannaba, pero son muchos los que defienden que llegó un momento en el que esa ‘herida’ desapareció y tanto el interior como el exterior de la muralla se convirtieron en una sola ciudad. En el año 2007, por ejemplo, apareció el esqueleto de un bebé recién nacido durante unas catas arqueológicas en la calle Fernando Regueral. Fue Emilio Campomanes el que ‘tropezó’ con los restos de este niño, restos que probarían que la muralla era permeable a la cannaba.

Hasta ahora, la idea de que intramuros la vida tan sólo se conjugaba con el componente masculino ha prevalecido. Sin embargo, en algunos campamentos europeos se ha descubierto que no, que los soldados habrían desarrollado vida familiar con las indígenas y habrían tenido hijos con éstas. La arqueóloga Penelope Allison, por ejemplo, ha estudiado los vestigios de los fuertes de Vetera, Rottweil, Oberstimm y Ellingen y ha descubierto en ellos restos que han dado la vuelta a lo que tradicionalmente creía la arqueología sobre la vida privada de los legionarios. Entre los elementos hallados destacan prendedores de pelo, broches y —lo que resulta más importante aún— tumbas de niños enterrados bajo las casas.

Si la plaza del Grano alberga el vicus campamental, podrían aparecer vestigios que demostraran que los legionarios dormían extramuros, lo que daría la vuelta a la teoría sobre la Legio VII.

Cementerio medieval

Los arqueólogos constatan además que bajo la superficie de la plaza del Grano se esconde un gran cementerio medieval perteneciente a la parroquia de la iglesia del Mercado. De hecho, podría ser una de las necrópolis más amplias de la ciudad debido a la importancia que tuvo la parroquia. Y es que si en un lugar tan pequeño como Palat del Rey aparecieron 600 individuos, bajo el Grano podrían ser muchos más. Hay que tener en cuenta además que en aquella época los enterramientos se realizaban en capas, lo que unido a la gran extensión de la plaza lleva a pensar que se trata de uno de los cementeros medievales más ‘poblados’ de la ciudad.

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