Diario de León
Publicado por
RAFAEL SARAVIA
León

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La realidad se impone en estos días. El agotamiento social empieza a generar una cultura concreta, la cultura del cambio. Llevamos casi cuarenta años con una transición que no acaba de terminar y que, después de muchos logros para nuestra sociedad, ahora sólo nos deja el tufo de algo que por derecho natural se pudre.

Nadie se mete con esta época, con las grandes cosas que nos dejó, pero ha llegado el momento de pasar página, la realidad social actual no se sostiene con estas reglas.

Hay un drama consabido en nuestro día a día social. El último informe FOESSA (Fomento de Estudios Sociales y de Sociología Aplicada), con seiscientas y pico páginas de estudio pormenorizado, nos descubre una realidad estadística que los que andamos por la calle ya habíamos constatado de alguna manera: el 66% de los españoles viven con alguna clase de carestía esencial. Ahí queda, como si nada, el 66% de la población española. Más acuciante lo tiene el 11% de nuestra sociedad, que vive en severa marginalidad. Para hacerse una idea, hace 6 años, en plena crisis, el índice de españoles con alguna carestía era del 49,8%.

Después de conocer esto, las realidades institucionales sólo saben decir una cosa, como declaró recientemente el ministro Montoro: «estos datos no se corresponden con la realidad».

La realidad se vuelve en contra de esta sólida coraza política que rompe el bienestar social. La realidad es que, según Oxfam, España es el segundo país con mayor desigualdad en Europa. La realidad es que las 85 personas más ricas del mundo tienen lo mismo que la mitad de la humanidad.

Esta realidad, más cercana, nos dice que las 20 personas más ricas de nuestro país tienen lo mismo que 14 millones de españoles. Y ante tamaña realidad, la sociedad no ha montado en cólera. La frase de Montoro suena a esa de María Antonieta, tan alejada del pueblo y tan cerca ya de una guillotina social a la injusticia.

A mi nadie me puede decir que el trabajo de una persona, por muy importante que sea su trabajo, por mucha responsabilidad que conlleve, vale 1 millón de veces más que otra. El valor del dinero y lo que compra se entrega en función de ciertos estándares especulativos y por eso, nadie me puede decir que legítimamente Amancio Ortega tiene derecho a vivir mejor que el panadero de mi barrio. ¿Responsabilidad? Dudo que el señor Ortega tenga más que el presidente de una nación, y éste, en España, tiene un sueldo de 80 mil euros anuales. Por eso estamos aquí y ahora. Por eso Podemos genera ilusión, marcar límites éticos a las rentas altas, aberrantes, diría yo, es primordial. Decía Tácito que «el poder nunca es estable cuando es ilimitado».ç

Llevamos demasiados años con la misma muda y ya huele. Cualquier opción de cambio real de sistema, propuesto por Podemos, por IU o por cualquier partido que atienda a la realidad actual es necesario. Las mismas reglas que nos han hundido no nos sirven. Por eso, sin duda, debemos. Debemos ejecutar un cambio de rumbo. Y España está ya virando.

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