Diario de León

PATRIMONIO

Una desidia monumental

León encabeza la Lista Roja de Hispania Nostra con 40 monumentos, 24 de ellos incluidos este año.

Molino de la localidad de Villamartín de Don Sancho, que perteneció a la intelectual gallega Concepción Arenal.

Molino de la localidad de Villamartín de Don Sancho, que perteneció a la intelectual gallega Concepción Arenal.

Verónica Viñas
León

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León cierra un año pésimo para el Patrimonio. Nada menos que 24 monumentos ingresaron en 2014 en la Lista Roja de Hispania Nostra, un ránking que pone en evidencia el lamentable estado de conservación de iglesias, palacios, castillos, murallas, monasterios, ermitas y yacimientos arqueológicos. Edificios emblemáticos en ruinas, iglesias convertidas en establos y ermitas pasto de los expolios ofrecen un panorama devastador. La provincia tiene inscritos en la Lista Roja 40 monumentos, todo un récord que sitúa a León a la cabeza en desolación.

Sólo consiguieron el ‘indulto’ los canales romanos de la Cabrera, que ingresaron en la Lista Roja en abril y salieron al poco tiempo. En los últimos años también fueron ‘amnistiados’ tras su paso por la Lista Roja la iglesia de San Lorenzo, la ermita de San Antonio Abad, el castillo-palacio de los Quiñones, el castillo de Sarracín y el palacio del Conde Luna.

La lista de Hispania Nostra es sólo la punta del iceberg. Cientos de monumentos de la provincia están en las últimas. Decenas no han visto una obra en años y otros han acabado, como la iglesia de Crémenes, convertida en corral de ganado, o devorada por el fuego, como la de Santa Lucía de Valdueza, o víctima del feísmo, como la cerca medieval de Almanza.

Lo trágico es que ni siquiera hay un catálogo riguroso sobre el estado de conservación del patrimonio provincial que permita conocer cuántos monumentos tienen los días contados y cuánto costaría salvarlos.

El abandono y el posterior saqueo han convertido la casa del marqués de Campo Villar y la iglesia de Ferradillo en ‘fantasmas’. El edificio decimonónico de Dehesa de Bécares ha sido víctima de una ruina premeditada. Se trata de una casona de piedra y tapial con una imponente fachada en la que destacaba un espléndido escudo, arrancado ilegalmente. Hasta hace dos años lucía en su fachada el escudo heráldico de sus últimos dueños, los marqueses de Monte Villar, así como su año de construcción (1825) grabado en la piedra.

Puede que la iglesia de Valdavida perezca antes de que se conozca su secreto: si bajo un falso techo se esconde el artesonado original, del siglo XVI. Para ser exactos, dos artesonados. Uno, de casi 300 metros cuadrados, sobre la nave; y otro, en la cúpula sobre el retablo, cuya existencia se percibe en algunos puntos del edificio.

La iglesia de Farballes ha acabo siendo cochera. Y el Puente Blanco de Villahibiera, cuyas piedras se han reutilizado en todas las casas de la localidad, se cae a pedazos. Los ladrones han arrasado la iglesia de Manzanedo de Valdueza, a dieciséis kilómetros de Ponferrada, animados por una absurda leyenda que habla de un tesoro enterrado.

Pistas forestales, canteras, concentraciones parcelarias y tuberías han puesto en peligro la supervivencia de la calzada romana del Esla, que comunicaba la meseta norte con la costa cantábrica a través de los pasos de montaña de la cordillera leonesa.

Sin embargo, no basta que una ermita gótica se utilice como corral para el ganado o que los mosaicos de un yacimiento romano decoren las cocinas de un pueblo. Ni siquiera que de algunos

castillos sólo se conserve un muro. Tampoco que cuevas medievales estén destrozadas y se usen para hacer botellón. Todos estos casos reales de enclaves arqueológicos y edificios históricos de la provincia están en la Lista Roja de Hispania Nostra, que, en opinión del PP, «carece de rigor científico».

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