CULTURA
Adiós a un dibujante Máximo
Fallece a los 82 años el humorista que con su peculiar estilo fusionó durante cinco décadas opinión, reflexión y humor y publicó miles de viñetas en diarios y revistas

El dibujante y escritor Máximo San Juan
Máximo San Juan, humorista gráfico, dibujante, articulista y escritor, murió ayer en su domicilio de Madrid a los 82 años. El viñetista e ilustrador, un grande del género que en su dilatada y reconocida carrera de cinco décadas pasó por algunos de los grandes diarios españoles, falleció a consecuencia de una parada cardiorrespiratoria, según confirmó su familia
Casado con Pilar Guijarro Ortiz de Zárate y padre de cuatro hijos, entre ellos el actor Alberto San Juan, sus restos serán incinerados hoy en el parque cementerio La Paz
Nacido en Membrilla de Castrejón (Burgos) el 18 de febrero de 1932, cursó en Valladolid el bachillerato y los estudios de Peritaje Industrial que abandonaría. Comenzó a trabajar en el estudio de un topógrafo y como vendedor de almacén antes de incorporarse a la radio como locutor y responsable de programas en la Cadena Azul (CAR). A principios de los sesenta se traslada a Madrid y comienza a publicar sus dibujos, primero en las revistas Juventud y Don José, y luego el diario Arriba, donde publicará regularmente hasta 1964 chistes y textos.
En esos años forja ya su característico y personal estilo en el que casa la opinión y la reflexión con el humor, de modo que la viñeta y el chiste y tienen mucho de editorial y de carga de profundidad. Un humor intelectual, no siempre inmediato ni fácil de interpretar, que le convertiría en padre de una suerte de ‘edito-chistes’ que invitaban más a la reflexión que a la carcajada.
Emilio Romero lo fichó para el diario Pueblo, en el que hasta mediados de los setenta publicaría un chiste en la sección de opinión y otro en Cortíssimo, de carácter más humorístico. Un artículo crítico con Romero publicado en el Por Favor precipitaría la salida del rotativo del humorista gráfico y su pase a la revistas satírica. Aunque el grueso de su vida profesional estuvo dedicado al humor gráfico, Máximo adaptó en 1977 la obra teatral La tierra es redonda, de Armand Salacrou, y publicó regularme artículos de opinión. Sus miles de dibujos y textos jalonan una carrera de medio siglo que concluyó en el diario ABC, al que se incorporó en 2008, tras haber colaborado con rotativos como El País -de 1976 a 2007- Pueblo, El Correo Catalán o La Vanguardia . Y antes en semanarios satíricos como La Cordorniz o Por Favor y en revistas cono Triunfo e Interviú. «Ha sido uno de los puntales fundamentales para el desarrollo del humor gráfico en España», fueron las palabras de homenaje y despedida de Antonio Fraguas, Forges, compañero de oficio que elogió su trabajo «tan personal como evidentemente unívoco».
El ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, lamentó «la gran pérdida para el humor gráfico español y el periodismo» que supone la muerte de un maestro de un género «que está de luto». Evocó Wert a colegas como Chumy Chúmez, Summers, Mingote para asegura que Máximo «ha sido una voz en la que el humor ha constituido un vehículo para trasladar firmes convicciones éticas, sociales y políticas, donde la sonrisa instintiva daba paso a una reflexión sobre la cuestión que planteaba».
Libros y premios
Fue Máximo autor de varios libros como Historias Impávidas, Este País, Carta abierta a la censura, Diario Apócrifo, Animales políticos, No a la OTAN y otros incordios, Hipótesis o El poder y viceversa. Sus viñetas y dibujos se han exhibido en exposiciones individuales y colectivas, como la I Muestra de Humor Gráfico de la Universidad de Alcalá, o una antología que acogió el Museo de Arte Contemporáneo de Sevilla.
Su labor como humorista gráficos fue distinguida con los más notables galardones de su oficio, como el Mingote otorgado en 1981 por un chiste sobre la exposición de Picasso celebrada en Nueva York, o el Joaquín Costa de Periodismo, por sus trabajos sobre la paz y el premio de la Asociación Pro-Derechos Humanos de 1985. También tenía en su poder premios como el González Ruano de Periodismo, otorgado en 1988 por su artículo Los artistas, entre las musas y Mercurio, el de humor gráfico Antonio de Lara, Tono (2005), Rodríguez Santamaría (2007), que la APM (Asociación de la Prensa de Madrid) le concedió por sus 30 años ininterrumpidos publicando viñetas diarias, el premio Internacional de Humor Gato Perich (2008) o el Premio Iberoamericano de Humor Gráfico Quevedos (2010).