CULTURA
Una cárcel para Brian the Brain
La reforma del Código Penal criminaliza la creación y tenencia de viñetas con niños en actitud sexual

Ilustración con un menor
Estamos en 1998. La policía italiana se incauta de varias obras publicadas por la Editorial Topolin, entre ellas cómics del leonés Miguel Ángel Martín, por un supuesto delito de pederastia. La policía judicial se inauta de varios números de las obras Brian the brain, Psycho pathia sexualis y Consejos sexuales, que han sido exhibidas en el Salón Internacional del Comic de Nápoles, el Night Wave de Rímini y el Salón Internacional de Barcelona.
Ahora, cuando vamos acercándonos al futuro, atisbamos ese pasado y nos damos cuenta de que todo es recuerdo, también esto, aunque creamos que siempre avanzamos o, dicho de otra manera, que el final de la historia había llegado. Sin embargo, el pasado siempre es contemporáneo. Y todo esto para contarles que, en el artículo 189 del nuevo Código Penal, el delito de pederastia ya no se referirá tan sólo a las imágenes reales sino que también se criminalizará la representación visual en cualquier expresión, lo que angloba el dibujo, la escultura o el cine.
Destaca el ilustrador leonés Toño Benavides que, de acuerdo a la nueva ley, a El Bosco habría que condenarle con efectos retroactivos. «¿Qué lógica absurda mueve a este gobierno»?, se pregunta el creador, que acusa al partido en el gobierno de no ser una derecha «civilizada». «Este gobierno hunde sus raíces morales en la religión católica y el problema es que trata de imponérnosla a los demás», critica el también poeta. Para Benavides ese artículo de la ley será derogado. «Como ha ocurrido en otras tantas ocasiones, Europa les pondrá en su sitio», asegura el ilustrador, que añade que el problema del PP es que «odia a los intelectuales».
Además, la nueva ley no sólo considerará delito la creación, sino también la reproducción y tenencia de la misma. «¿Es que piensan poner en marcha una policía especial para vigilar las bibliotecas?», se pregunta Benavides, que augura consecuencias absurdas a la nueva normativa. Habrá personajes que quedarán proscritos, así como colecciones enteras, caso de El Víbora, que tendrían que ser eliminadas. Miguel Ángel Martín, decía a propósito de las críticas recibidas a causa de sus ilustraciones: «Muchas veces, cuando una persona opina sobre un producto ambiguo como el mío está, más que retratándome a mí, retratándose a él mismo. Si te hacen algún tipo de crítica es porque, a lo mejor, están viendo una cosa suya y te la están achacando a ti». Sus creaciones están entre las que más sufrirán con la nueva ley.
La línea rosa
Así es como define Ernesto Rodera la nueva ley, y destaca que nada produce «tanto daño a tantas personas y durante tanto tiempo como un legislador inconsciente, ignorante u obcecado». El ilustrador califica la decisión del gobierno como una «monstruosidad subnormal» y advierte de que deja a la discrecionalidad del juez considerar como delincuente a cualquiera que acceda, tropiece o posea material hasta ahora correcto o legal y no sólo al que lo elabore. «Eso sí, siempre que tales elementos tengan naturaleza visual. Los textos que incidan en este tipo de comportamientos quedan exentos de cualquier castigo (de momento)», subraya. Ernesto Rodera, que respira aliviado ante el hecho de no tener que quemar su ejemplar de Lolita. «La tendencia parroquial a considerar a los usuarios de comics, pornografía ‘normal’ o de la red como delincuentes inmediatos en o en proceso de delinquir está elaborando una indeseable literatura que ni siquiera al más distópico de los escritores (de momento a salvo de estas inquisiciones) se le hubiera ocurrido», ironiza.