CULTURA
'La cuadrilla' cabalga de nuevo
Juan Manuel Álvarez, ‘Benito’, graba estos días el corto ‘Holy Smoke’, primero de una serie que quiere bucear en la singular fauna humana de Mariano Andrés y Navatejera

‘Benito’ y ‘El Posturas’, durante la grabación del cortometraje ‘Holy Smoke’ en el bar que regenta el primero de ellos
En los noventa, Juan Manuel Álvarez, ‘Benito’, formó parte, en labores de producción y guion, de La Cuadrilla, aquel colectivo cinematográfico que firmó las carpetovetónicas y muy celebradas Justino, un asesino de la tercera edad; Matías juez de línea y Atilano presidente, todas protagonizadas, además, por el leonés Saturnino García. Pero un buen o mal día decidió regresar a su ciudad natal y desde hace diez meses regenta un insólito local en la calle Sentiles, el i-bar, que desde la pasada semana se ha convertido en plató de rodaje para una serie de cortos que pretende arrojar luz sobre el soterrado y tantas veces derrotado paisaje humano de los barrios de Mariano Andrés, Las Ventas y Navatejera.
El título de esta primera entrega es Holy Smoke, como el libro de Cabrera Infante. Un corto «díscolo, polifónico y extravagante» en el que el auténtico protagonista es el alcohol, la maceración en la que diariamente viven muchos ciudadanos con especial atención a la absenta, fetiche espirituoso para esas personas que, como Benito, «nos quedamos a vivir en el siglo XIX y hemos tenido la desgracia de padecer el XX y el XXI». Esta producción, como lo serán todas las demás, es de coste minúsculo y en ella aparece un personaje emblemático de la zona —le apodan ‘El Posturas’— «que es como el termómetro de Mariano Andrés, donde él está es que hay movida y movimiento, ¡además de guardar un gran parecido con Ernest Hemingway!», detalla Benito. ‘El Posturas’ no ha interpretado un papel en su vida «pero está dando la talla», dice el director sobre este insospechado intérprete que luce en el filme una camiseta con un lema de Malcolm Lowry: «Nuestro ideal de vida contiene una taberna».
Actores anónimos
Y es que esta serie, cuyos cortos durarán entre diez y tres minutos, estará únicamente protagonizada por personas del barrio: según el plan de Benito, el siguiente será El siglo de los ahorcados («ahora todos acumulan cosas en sus móviles, ordenadores, redes sociales... ¿para qué? al final, ¿qué comunican?, ¿y dónde nos hemos quedado la gente de buzón, agenda, bic y Espasa?», se pregunta); luego vendrá Marroncín, en torno a un chico a quien las drogas dejaron en la cuneta; después llegará Mario Armani, un gitano que no sabe leer ni escribir pero que habla con increíble soltura de Platón o Julio César, y por último Pintamatrimonios, el caso de un fotógrafo de barrio obligado a cerrar a causa de la ola digital.
Así pues, Benito, cinéfilo, letraherido y melómano que en diez meses lleva escuchadas 100.000 canciones, ha convertido su taberna en una productora, Underfilms, «de bajísimo presupuesto» y en Holy Smoke, «o qué pasa cuando el alcohol absorbe a las personas», la música tiene un papel preponderante con temas de los maestros Brubaker, Horace Silver, JJ Cale, Billy Holliday... leyendas del jazz y del soul que suenan de continuo en un local regentado por quien también es pintor de acrílicos («he hecho algunas exposiciones raras»), autor de la Historia del Cine en León y quien agradece el apoyo mostrado en esta nueva aventura por Representaciones García Valbuena.