Rob DeLion. cantante
«La gente es la que convierte las canciones en éxitos»
El leonés Rob DeLion presenta esta noche, a las 22.30 horas en Espacio Vías, su disco de debut en solitario, ‘Rolling Thunder’, influencias americanas al servicio de una voz para hacer época.

El artista leonés Roberto Negral, conocido como Rob DeLion.
Rob DeLion es el nombre guiño a su tierra. Pero Roberto Negral (León, 1981) hace música con visos de universal y vocación transfronteriza. Para situarnos en la carrera de este treintañero que ahora debuta en solitario, se podría decir que con su Rolling Thunder, disco que presenta por todo lo alto hoy en Espacio Vías, llega y besa el santo. Atrás quedan los tiempos de The Shakers.
—¿Qué es lo que más le ha sorprendido de la gran aceptación que está teniendo su disco?
—Lo que más me ha sorprendido es la acogida en sí, me siento muy feliz de que este disco esté llegando a tanta gente, teniendo tan poca infraestructura promocional y que las criticas estén siendo tan positivas. Lo que más me sorprende de los comentarios de la gente al descubrirme es cuando me dicen que le recuerdas a tal o cual grupo, que en ocasiones no había escuchado antes y además de encontrar alguna similitud, me doy cuenta de que me han descubierto algo que suena brutal, que incluso podría estar entre mis bandas de escucha habitual. Y es entonces cuando me acerco a la percepción que tiene la gente al escuchar mi disco.
—Estilísticamente lo ubican en referencias siempre importantes de la música de todos los tiempos. ¿Es usted uno de esos melómanos que tiene su colección de discos en lugar preferente de su casa?
—Sí, evidentemente, tengo discos repartidos por toda mi habitación, casi por todo los rincones y cualquiera que vea mi cuarto podría decir a simple vista que soy un amante de la música.
—¿Cómo ha sido la mecánica de creación y grabación del disco? ¿Se descarta mucho o las ideas llegan ya muy formadas?
—Siempre parto de un clip de audio grabado con el móvil donde dibujo la melodía de la voz sobre los acordes de la guitarra acústica. A partir de ahí, empiezo a trabajar la letra y cuando la tengo, lo grabo en el ordenador e incorporo los demás instrumentos y arreglos. Eso fue lo que le pasé a Juan Marigorta hace ya casi dos años, hicimos una criba de entre los aproximadamente veinte temas que tenia y lo que salió de ahí es este disco, Rolling Thunder.
—Si tuviera que marcar uno o varios referentes con nombre propio, ¿cuáles serían y por qué?
—Bob Dylan es el referente musical que atesora el mayor número de cualidades que me gusta encontrar en un artista y su obra.
—Siendo un poco aventureros, en el disco hay canciones con vocación de hit. ¿Uno compone pensando en el éxito?
—Yo siempre compongo pensando en que mis canciones transmitan sentimientos a través de una historia y que las escuche el mayor número de gente posible. Puede que eso sea componer pensando en el éxito, pero también creo que es la gente la convierte a las canciones en hits.
—¿Cómo llega usted a la música? Tradición familiar o es algo más íntimo...
Imagino que la música llegó a mi porque tenía que ser así. No tengo antecedentes familiares, ni en mi casa existió un empeño en formarme a mi o a mis hermanos en este sentido. Yo cantaba, escuchaba la radio o los discos que había por casa (música de todo tipo) y cantaba, hasta que un día nos juntamos tres amigos en 1996 o 1997, enchufé un micrófono a la cadena de música que mi hermano tenía en su cuarto. Aquello fue el inicio de The Shakers, seguí cantando y empecé a componer y no he parado de hacerlo hasta el día de hoy.
—¿Y no había otras aficiones o deseos de esos de pequeño de querer ser otra cosa? Ya sabe, futbolista y demás...
—No, siempre he querido dedicarme a esto, aunque hubo una época en la que creí que tendría que prepararme para ser, como se suele decir, «algo en la vida». Pero mi cabeza estaba en la música, y aunque aun soy relativamente joven y no sé qué terminaré haciendo, sí sé que la música será algo primordial en mi vida de una manera u otra.
—Si hay algo que destaca todo el mundo es lo bien que canta. ¿Eso ha sido así desde siempre?
—Creo que al igual que todo, a raíz de trabajar cualquier aptitud innata se mejora. Siempre me dijeron que cantaba bien cuando era más joven y me propusieron entrar en un par de coros, pero creo que con los años he ido mejorando y, sobre todo, descubriendo mi propio sitio, donde más cómodo estoy cantando.
—La escena leonesa, ¿está en ebullición?
—La verdad es que no lo sé. Nunca he estado muy metido en la escena leonesa, quizás por no vivir aquí, ya que estuve unos cuantos años viviendo en Madrid. Ahora mismo tengo más trato con músicos de León como Alejandro Cooper y Mario, Miryam y Aníbal de The Bright o Arsel Randez, a raíz del Pop’n’shop; y también con Fabian, Nacho Álvarez y, por descontado, con Juan Marigorta, Alberto Álvarez, David Franco y Alberto de Gabriel, musicazos y amigos que se unieron a mí para darle esa dimensión de banda a este proyecto. Ojalá todos estos que he mencionado y algunos más, estemos en una escena leonesa apoyada por todos y por ende, de larga y productiva trayectoria, aunque algunos ya sean músicos consolidados y de probada valía.
—Tocar en León tal y como lo va a hacer, con todos los sacramentos en marcha, ¿qué adrenalina inicial le despierta?
—Toda la adrenalina a tope. Tengo muchísimas ganas de tocar en Espacio Vías y mostrarle a la gente que nos acompañe cómo es el sonido en directo de Rob DeLion y su banda.
—Y antes de saltar al escenario, ¿cuál es el rito confesable que siempre tienes que hacer?
—Imprescindible, calentar la voz e intentar visualizar la reacción que quiero conseguir en las caras de la gente, para aplacar los nervios y darme fuerza.
Lugar: Espacio Vías.
Hora: 22.30.
Entradas: 9 euros.