Diario de León

EL ESTADO DEL PATRIMONIO

La mugre se come la muralla

La fortaleza romana se encuentra ‘acosada’ por numerosos edificios que hacen que el monumento sea invisible en muchos de sus tramos. El Plan Director contempla la expropiación de varias de las parcelas desde la carretera de los Cubos hasta Conde Rebolledo

Estado de la muralla en León

Estado de la muralla en León

Publicado por
CRISTINA FANJUL | LEÓN
León

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La muralla romana de León es uno de los monumentos nacionales más olvidados y atacados de España. A principios del siglo XX, sus cubos se derribaron para permitir el paso de los vehículos, su lienzo ha sido horadado para crear accesos entre calles y su fábrica se ha utilizado como muro por las numerosas construcciones que se fueron adosando a ella durante el siglo anterior, un proceso en el que las administraciones siempre han tenido un papel activo. Con el fin de poner en valor este conjunto patrimonial, se diseñó el Plan Director de la Muralla que, realizado por Melquiades Ranilla, fue encargado por el Ministerio de Cultura en el año 2007. Uno de los capítulos de este proyecto, obviado por el actual equipo de gobierno, hace un estudio exhaustivo de las parcelas que lindan o que ocupan la muralla. Obviando la calle Ruiz de Salazar, donde una modificación del Plan Especial de la Ciudad Antigua aprobado en 2001 permitió rehabilitar las construcciones adosadas al lienzo, así como el tramo de Ramón y Cajal en el que la fortaleza se confunde con la Colegiata de San Isidoro, hay 27 propiedades que, literalmente, invaden la muralla romana a lo largo de sus 2,4 kilómetros. De ellas, hay seis que están pendientes de expropiación y todas ellas se encuentran en la carretera de los Cubos. Sin embargo, y a pesar de lo que pudiera pensarse, el Ayuntamiento no tiene la facultad de proceder a su ‘confiscación’ de manera arbitraria ya que se encuentran dentro de un plan de gestión urbanizable que, en la práctica impide este proceso hasta que no se apruebe la urbanización del sector. Ahora bien, los propietarios de todas estas construcciones no pueden realizar reformas, como si ocurre en Ruiz de Salazar. De hecho, hace un año, el Ayuntamiento paralizó la rehabilitación de una de las viviendas, concretamente la de la avenida de los Cubos 9. Más recientemente, uno de los propietarios ha cedido a la ciudad una de las parcelas entre dos cubos de la misma calle.

Las parcelas susceptibles de ser expropiadas pertenecen a particulares, pero también a órdenes religiosas. Y es que es la Iglesia la que con mayor ahínco ha parapetado de manera histórica la muralla. Las Clarisas, las Carmelitas, el Obispado, la Catedral y la Colegiata de San Isidoro tienen propiedades que limitan con el lienzo y que utilizan los cubos como parte de su estructura.

En lo referente a las Clarisas, tienen dos parcelas lindantes con la muralla. La primera de ellas, en la calle Convento, está delimitada por la unión de los lienzos norte y este de la muralla, quedando éstos incluidos dentro de la propiedad. La segunda, en la calle Cardenal Landázuri, se levantó en 1973 y la muralla constituye su límite, incluyendo dos cubos como parte de la edificación.

Las Carmelitas, por su parte, disfutan de seis parcelas colindantes a la muralla, tres de las cuales están pendientes de expropiación. En algunos de los casos, los cubos están incluidos en el convento y uno de ellos está sobreelevado con ladrillo.

A continuación, la fortaleza romana se encuentra ‘protegida’ por el hospital de La Regla. Fue allí donde se abrió una puerta para dar acesso al aparcamiento. En este caso, la muralla está separada de la edificación y tiene una pasarela de acceso desde la segunda planta al paseo de ronda, rematando el mismo con un peto de ladrillo en gran parte de su recorrido.

Ya en la plaza de Regla, el lienzo fue absorbido por el Obispado. Se trata de una parcela de 5.168 metros cuadrados de los que están construidos 5.649. La muralla está incluida en el lidero este de la parcela y forma parte de la edificación principal con estancias en la propia muralla.

Muchos de los torreones han sido sajados para abrir vanos de ventanas y lucernas. En varios casos, los sillares se encuentran seriamente comprometidos y las grietas resultan amenazantes.

Otro de los propietarios de parcelas lindantes con la muralla es la Fundación Álvarez Carbayo, que posee tres parcelas en la calle Conde Rebolledo. De hecho, se trata de una de las zonas en las que más depauperado se encuentra el lienzo. La erosión en este tramo es de tal calibre que durante la rehabilitación del palacio del Conde Luna, hace ya cinco años, la muralla se cubrió con una lona geotérmica para evitar su desaparición. Aquello no fue más que un parche temporal puesto que se tenía la intención de encauzar las medidas necesarias para rescatar ese tramo. Sin embargo, finalmente no se hizo nada y la lona sigue ahí, como parte de la piel del muro.

Fuentes de la Fundación Álvarez Carballo han asegurado a DIARIO DE LEÓN que siempre ha habido la intención de llegar a un acuerdo con el Ayuntamiento para que éste adquiera las parcelas —cuyas casas están deshabitadas— y los ciudadanos puedan disfrutar de una nueva panorámica de la muralla. Sin embargo, el equipo de gobierno ha rechazado lograr una solución al problema. Todo el que quiera comprobar el estado en que se encuentra el lienzo puede hacerlo a través de algunas de las estancias del palacio del Conde Luna.

Se es invisible cuando se está detrás de otra cosa, cuando se adquiere el mismo color o apariencia que el fondo, cuando se está en un ambiente demasiado oscuro o demasiado luminoso o cuando se está en el punto ciego del observador. La muralla de León —Monumento Histórico Artístico desde 1931— es uno de los tesoros del patrimonio que más se ha perseverado por ocultar. Se ha ocultado, se ha oscurecido, se ha demolido... tanto, que incluso es invisible para el catastro. Y ya se sabe que aquello que no existe para Hacienda, no es real.

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