EXPOSICIÓN
Del juego al símbolo
El artista leonés Guzpeña presenta sus nuevas pinturas en la galería de arte Ármaga

El artista Enrique Rodríguez ‘Guzpeña’ ante algunas de las obras que pueden verse en Ármaga
Han pasado más de siete años desde la última exposición en León de Enrique Rodríguez «Guzpeña». En la obra del pintor se ha depositado la pátina del tiempo, un velo que enriquece los colores y que dota de una enorme elegancia a sus obras. Pero, por otro lado, Guzpeña presenta nuevas líneas de trabajo. En ellas abandona un tanto sus raíces geométricas y vuelve a dar una vuelta de tuerca al color que, en este caso, emplea con mucha más libertad. «He abandonado –explica- el método de secuenciar el trabajo de forma lineal en el tiempo y he optado por agrupar mis creaciones en series temáticas. Por tanto esta exposición no se plantea como una unidad monotemática y recoge una muestra de las cinco series sobre las que he trabajado y trabajo en la actualidad: Mayos y ramos, Tendales, Metáforas, Gamusinos y El planeta de la memoria».
Guzpeña no ha presentado en galerías sus trabajos,pero sí que ha concurrido a números premios que, por cierto, ha ganado en buena parte de las ocasiones. El pintor basa su pintura en una especie de manifiesto: «Utilizando –explica- la frase de Picasso «el artista es receptáculo de emociones provenientes de cualquier cosa: el cielo, la tierra, un trozo de papel, el paso fugaz de alguien...», para tener claro que debemos estar siempre en estado de alerta y terminando la frase «...esto es por lo que no debemos hacer distinciones entre ninguna cosa». Y así de sencillo ocurre con la creación, lo demás es solo cuestión de ponerse a trabajar».
Folclore leonés
Muchos de los símbolos en los que se basan las últimas series del artista tienen como base el poso folklórico de León. «Siempre –dice- he vivido en esta tierra, la que me vio nacer. Esta situación me ha proporcionado ser consciente de mis tradiciones. En este patrimonio he encontrado inspiración para mis obras y además los mecanismos para crear. La cultura y la tradición suponen la raíz de estas pinturas y el cimiento de los pilares en los que se sustenta mi memoria. Mi responsabilidad es reivindicar el pasado y reanimar la tradición y la herencia recibida».
Las lúdicas estructuras de la pintura de Guzpeña, han dado paso a una etapa que aún está por definir totalmente. Hay en sus cuadros innumerables líneas de trabajo que demuestran la capacidad de investigación del artista. «Podemos entender estas pinturas –resume- como un juego con los elementos plásticos, como un divertimento con líneas, planos, formas y colores. Con estos elementos puramente plásticos y cambiando su colocación espacial podemos crear tensiones y desequilibrios visuales. No es así como se deben entender estas pinturas, debemos buscar algo más. Estas pinturas tienen la facultad de crear una simbología, y las asociaciones elaboradas con el lenguaje plástico producen emociones conscientes».