Diario de León
Publicado por
RAFAEL SARAVIA
León

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E n esto de priorizar siempre ha habido opciones. Están los chinos ahora con la preocupación de ahorrar. Con la desaceleración económica de su país —es curioso pero ellos crecen al 6,9%— los emprendedores de china empiezan a trabajar dobles jornadas para ahorrar por miedo al futuro incierto. En España, con un crecimiento del 3,1% la sensación es otra. Estamos mejor que nunca para comprarnos el yate y cuarto y mitad de chalé en Benidorm. España va mejor que nunca y para ello las cifras que nuestro gobierno maneja no dejan lugar a dudas. Cifras como el aumento en las listas de espera en la sanidad pública, el retraso en la edad de los controles de prevención del cáncer de mama —acabamos de celebrar su día mundial, pero ya ven, el marketing es más eficaz que la inversión—, o el fomento de ciertas ramas educativas que nos dan un valor añadido como país. Aquí dos ejemplos significativos. Anteayer se celebró el día mundial del cáncer de pecho. Es la primera causa de muerte por cáncer en la población femenina en España. Cierto es que la tasa de curación es muy elevada, pero está íntimamente ligada a su prevención precoz. Hace unos años, cualquier mujer de más de 30 podía -casi se le exigía a nivel social- plantearse una revisión anual. Hoy en día, invito a que una mujer de 30 o 35 años vaya al médico y diga que quiere hacerse una mamografía preventiva. Si no tienes ningún bulto, si no tienes una madre con antecedentes en la enfermedad, las largas y las excusas para no hacerla serán enormes. Hasta que no pases de los 45 años no tendrás «derecho» a prevenir con dinero público. Es significativo. La mejor baza para curar esta enfermedad es la prevención, pero ahora, en nuestro país, la prevención es cosa de la sanidad privada, a no ser que te quieras eternizar.

El otro caso es la educación. Nuestros valores de excelencia han marcado una ley de educación como jamás otra ha sido criticada. Pero estamos tranquilos, poco a poco el gobierno va dando parámetros y ayudas para mejorarla. Empezamos por quitarle horas a la filosofía, a las artes, la música, a la tecnología... esas asignaturas que todos sabemos no competen a la formación en valores de una persona. Eso sí, la religión contará para la nota media.

El último grito en modernidad educativa es darle espacio en la formación pública al noble arte de masacrar con banderillas. FP reglada para ser banderillero. Ahí es nada. Por si no aprueban la ESO, siempre podrán optar a esta titulación que tanta falta le hacía a los españoles para ser competitivos en industrias internacionales. Sugiero, si es por salvaguardar ciertas tradiciones, crear un FP de matón. «Billy el niño» seguramente podría aportar un programa curricular de primer orden. Y es que todavía le podemos quitar horas a la lengua y las matemáticas para formar en tradición y valores muy «nuestros». Cierro con un chiste no tan chiste que circula por las redes: «¿Tú que haces contra el cáncer de mama? Yo no votar a partidos que recortan en salud. ¿Y tú? Yo ponerme un lacito rosa. Pues eso.

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