El arte de pintar la danza
La artista Laura Rebollo Villarino presenta sus cuadros dedicados a la bailarina Philippina Bausch en la Galería Alemi.

Villarino pinta con gran economía de color y algunos cuadros con sintéticas gamas de grises. CUEVAS
MARCELINO CUEVAS | LEÓN
La pintora gallega Laura R. Villarino llega a la galería Alemi, con un sentido homenaje plástico a la bailarina alemana Philippina Bausch. «Querida Pina —dice la pintora— es mi humilde proyecto de admiración por su lucha y trabajo, por la tristeza y convicción de que hoy la historia no haya cambiado tanto. Por la memoria y el olvido que parecen girar en círculo y a la misma velocidad».
La pintora traslada al lienzo las imágenes evanescentes der los escenarios en los que desarrolló su actividad. «Bailarina y coreógrafa vanguardista —explica— Pina trasladó al escenario la actividad cotidiana en desgarrada mezcla con las emociones más ondas, de las miserias humanas, y creó una contemporánea forma de ver la vida a través de la danza. Estableció un hilo conductor entre el teatro y el baile difuminando el ideal de belleza entre bambalinas para impregnar sus espectáculos de transgresión, vanguardia y movimiento. Pina suple el valor de la métrica y los pasos tradicionales del ballet clásico con la introducción del ruido y las palabras, el movimiento libre que interacciona con el espacio, superficies naturales de flores, agua o tierra. La autoexpresión corporal, la interrealidad, el miedo frente al deseo, la vulnerabilidad, herencia estética del expresionismo alemán. ¿Cómo no admirar a esta mujer sumergida en lo más profundo de la reivindicación social a través de su arte e intuición?».
Laura Rebollo Villarino pinta la mayoría de sus lienzos con gran economía de color y algunos con sintéticas gamas de grises. La pintora nació en Madrid en 1976, aunque ha residido casi toda su vida en Galicia. Después de su paso por la Universidad ha prestado servicios en la Marina Civil, viajando especialmente por el Mediterráneo de cuya luz se ha enamorado hasta el punto de trasladar su residencia a Mallorca. Su primera maestra fue su madre, que también se dedicó a la pintura.