Un ascensor para pasear por el León del siglo IV
Abre el segundo tramo de muralla paseable, al que se accede por un elevador desde la Casona de Puerta Castillo Son 88 metros de adarve en la calle Carreras.

El alcalde con los presidentes de Aspaym y Cocemfe y detrás la subdelegada del Gobiernoo. RAMIRO
verónica viñas | león
En León la máquina del tiempo es un ascensor. Conduce directamente al siglo IV. Un viaje de dos pisos para llegar al adarve de la muralla tardorromana desde el interior de la Casona de Puerta Castillo. Se trata del segundo tramo paseable de la fortificación, cinco años después de que se abrieran al público 48 metros en el Jardín del Cid.
Ahora son 88 metros en la calle Carreras, entre el Arco de la Cárcel y el convento de las Clarisas. Una intervención que ha costado 872.707 euros, de los cuales el Ayuntamiento sólo ha aportado 75.000 para la elaboración del proyecto y dirección de las obras, mientras que la mayor cuantía ha salido del Ministerio de Fomento. Una actuación que ha permitido restaurar el lienzo interior de la muralla —750 metros cuadrados—, así como el exterior de la fortificación, otros 258 metros, entre los cubos E10 y E11. El alcalde, Antonio Silván, destacó el acceso a la muralla de las personas con movilidad reducida. Silván quiso inaugurar este tramo con los presidentes de Aspaym (Asociación de Parapléjicos y Grandes Minusválidos), José Manuel González, y Cocemfe (Confederación Española de Personas con Discapacidad Física y Orgánica), José Antonio Fierro, quienes pudieron recorrer con sus sillas de ruedas el adarve de una fortificación concebida para ser inexpugnable.
Tras años de abandono, el alcalde parece ahora dispuesto a rescatar el mayor monumento de la ciudad, una muralla que tuvo casi dos kilómetros y medio de extensión y aún conserva dos terceras partes de su trazado y 36 cubos (la mitad), algunos empotrados en viviendas.
Actuaciones inmediatas
Silván anunció ayer dos intervenciones inminentes: la puesta en valor del yacimiento de Santa Marina y el derribo de los viejos inmuebles adosados a la fortificación en Conde Rebolledo. Patrimonio ya ha dado el visto bueno a la intervención del solar de Santa Marina, una parcela ubicada en la trasera de la Casona de Puerta Castillo donde en los años noventa salieron a la luz restos de barracones, primera prueba de la existencia de la Legio VI. Un enclave en el que se invertirán 100.000 euros para ‘acristalar’ los vestigios hallados en 55 excavaciones arqueológicas. Antes de que acabe el año está previsto demoler dos ‘chamizos’ en Conde Rebolledo que ocultan a la vista dos cubos de la muralla.
El Ayuntamiento no tiene plazos para liberar la muralla de todas las edificaciones pegadas a ella. A excepción de las calles Carreras y Ramón y Cajal, prácticamente en todo el perímetro de la fortificación hay construcciones adosadas: en San Pedro de los Huertos, en Ruiz de Salazar, en la calle de Serradores, en el Caño Badillo —donde para la construcción del parking bajo la Plaza Mayor se derribaron tres metros de muralla—, en Era del Moro... Hace una década el Ayuntamiento anunció un ambicioso plan para dejar exenta la muralla, que se financiaría con la venta de suelo público. El proyecto, sin embargo, se estancó. En 2011 el Ayuntamiento estimó que en 2017 habría concluido el arreglo integral de la muralla y que aproximadamente la mitad (un kilómetro) sería visitable. Los plazos parece que no se cumplirán.