MINORÍAS ABSOLUTAS
Querido Álvaro
Disculpe el atrevimiento, Sr. Nadal, pero ante la naturalidad con la que afrontó la subida desmedida de la luz en estos días, con la tranquilidad del que suelta «no es para tanto» o aún mejor «pues tú más» —refiriéndose a Europa—, me permito tutearle al saberle de nuestro bando (fíjese que su madre es también víctima de las eléctricas que la quieren sacar de la tarifa regulada).
Estimado Álvaro, son muchas las cuestiones que me preocupan en todo lo que nos has dicho y que ni tú mismo te crees, pero sólo abordaré un par. Te las voy comentando.
Nos decías que el gobierno poco puede hacer aparte de congelar su parte, porque las coyunturas no permiten ni bajar ni meter mano a lo que llamáis mercado libre. Pero se me ocurre una idea que está en vuestra mano. Una llamadita para arrimar el hombro a los vuestros, a gente como Ángel Acebes, Ignacio López, Manuel Marín, J. M. Atutxa, Braulio Medel, De Guindos, Elena Salgado, Pedro Solbes, David Madí, Santiago Cobo, Carmen Becerril, Borrel, Pío Cabanillas, José Folgado, Isabel Tocino, Luis Valero, Gonzalo Solana, Marcelino Oreja, José Terceiro, Carlos Borbón-Dos Sicilias, Aznar o Paloma Sendín. Son sólo una veintena de cargos políticos y realeza que conforman esa otra «realeza» de puestos llamados «Consejeros» en las empresas eléctricas de nuestro país. Esta veintena ni mucho menos son todos (hay muchos más) y sólo los nombro para poder pagar la factura de enero a todos esos españoles que hacen exactamente lo mismo que ellos —nada— por las empresas energéticas y sin embargo han de pasar frío por su culpa. Porque así, de media, a 100.000 euros al año —seguro me quedo corto con esta media—, te acabo de poner sobre la mesa, amigo ministro, más de dos milloncejos de euros al año que sin duda paliarían la sangría moral que les salpica.
Querido Álvaro, otra cosa que me provoca risa es la vía de escape que supone siempre para vosotros la palabra Europa. Es curioso que sólo sirva de escape para vosotros, los que restringís, pues en políticas sociales y laborales poco aprendéis de Europa. Resulta que me sacas un gráfico donde me dices que Francia tiene este enero la luz más cara que España. Y que incluso otros países como Suiza o Bélgica también la tienen más cara. No pasa nada porque Alemania la tenga un 30% más barata, eso da igual, pero fíjese usted en un detalle minúsculo. El salario medio en Suiza es de casi 85.000 euros al año. El de Bélgica 47.000 y el de Francia de 38.000. Nosotros, los españolitos europeos, tenemos un salario medio de 25.000 euros —aquí se mete lo mismo el salario de Florentino que el más frecuente en este país, que es de 16.000 euros al año—. Si se pusiera el salario mínimo como en Francia —ya no me voy a Suiza— a 1.400 euros, tal vez en España protestásemos menos por la subida de la luz.
Me queda mucho por contarle sobre renovables, aranceles a la autoproducción de energías sostenibles, beneficios mil millonarios de las eléctricas,? etc. Pero la risa, la indignación, el espacio y la vergüenza no me lo permiten.
Nunca suyo,
R.