CULTURA
Los Panero: el legado fallido
Los intentos de agrupar el archivo completo de la saga en la Casa Panero chocan con un escollo insalvable: el traslado de los papeles del patriarca a Málaga, ciudad con la que nada tenía que ver

LEOPOLDO PANERO Y SU ESPOSA, FELICIDAD BLANC, EN CASTRILLO DE LAS PIEDRAS. DL
e. gancedo/ a.g. valencia | león
La Casa Panero de la capital maragata no sólo quiere ser un escenario para actos culturales y un lugar lejanamente sugeridor de las vivencias, las atribulaciones y los logros creativos de una de las sagas literarias más atractivas y polémicas del país. Pretende también, como es lógico, reunir, analizar, conservar y difundir la mayor cantidad posible de material relacionado con esta serie siempre sorprendente de creadores. Lleva dos años funcionando y muy pronto iniciará una actividad aún más potente con la organización de un congreso internacional y la edición de sus primeros libros propios.
Pero ahora que los legados de Michi y de Juan Luis Panero ya descansan en la casa familiar de Astorga, se antoja casi imposible que los recuerdos personales y laborales de la familia al completo vuelvan a reunirse entre esas cuatro paredes. «Difícil» e «inviable» lo juzga Javier Huerta, presidente de la Asociación de Amigos de la Casa Panero, porque el legado del padre, Leopoldo, se vendió entre 1989 y 1990 a la biblioteca del centro cultural Generación del 27 de Málaga. «León lo dejó escapar», lamenta el experto en la figura del poeta, que cree que esos fondos son ahora irrecuperables. «La familia los vendió en su momento por un precio bastante asequible y entonces se perdió la oportunidad», dijo. El consuelo es que el material está digitalizado pero físicamente resulta casi imposible que vuelva a Astorga. Pero, ¿y por qué Málaga? ¿Cuál era la vinculación de Panero con la ciudad? «Ninguna, esa es la cuestión, pero eso solo sirve para lamentarnos», apunta.
Difícil será también tratar de agrupar el legado de Leopoldo María, otro de los hijos del escritor. «Por su vida accidentada, apenas tenía patrimonio», explica Huerta, y lo que hay está, en muchos casos, en manos de particulares. No obstante, en lo que está trabajando la asociación es en la presentación de dos libros inéditos suyos, que verán la luz al hilo del congreso internacional sobre el poeta que se celebrará en Astorga en julio. En ese mes, además, se darán a conocer nuevos títulos de Juan Luis, con las que arrancará una colección propia de la Casa Panero, bautizada como La estancia vacía.
«Ofrecido en su día a la Universidad de León, el legado de Leopoldo Panero se irá a la Diputación de Málaga, al no haberse logrado ningún tipo de acuerdo con la esposa del poeta, Felicidad Blanc», escribía en este periódico, en marzo de 1990, Ángel Santiago Ramos. «Falta de sensibilidad que ha impedido que surjan esfuerzos para hacerse con un patrimonio que, a nadie mejor que a los leoneses, hubiera correspondido conservar y poseer», proseguía. Y en otro momento de aquella información recordaba que cinco millones de pesetas (unos 30.000 euros), cantidad pedida por la viuda, «no son tantos como para quedarse atrás. Cualquiera de las tres instituciones (Universidad, Caja, Diputación) gastan diariamente bastante más». «A Leopoldo Panero sólo le queda en esta provincia que pongan un gran letrero, junto a los paneles de las carreteras que conducen a ella, en que se diga que no vivió nunca aquí, que no existió», deploraba en su artículo.

Leopoldo Panero . ARVHIVO HISTÓRICO DEL DIARIO DE LEÓN