EXPOSICIÓN
Los libros que trajeron el cambio
La Biblioteca Nacional repasa una rebelión intelectual crucial para las libertades La muestra podrá verse hasta marzo.

Cartel de Enric Satué para promocionar la serie 'Heterodoxos' de la colección 'Cuadernos ínfimos (1970)
miguel lorenci | madrid
«Antes de la llegada de la democracia, una rebelión editorial e intelectual abonó la democratización de nuestro país y facilitó luego el desarrollo de las libertades». Así lo sostiene Jordi Gracia, comisario de la exposición Los papeles del cambio que acoge hasta marzo la Biblioteca Nacional en colaboración con Acción Cultural Española.
Repasa y celebra el papel liberador de los editores en aquel giro y la modernización intelectual del país antes y después de la muerte de Franco. El paso de los libros clandestinos a los libros libres. Subtitulada Revolución, edición literaria y democracia 1968/1988, la muestra repasa la eclosión editorial e intelectual que arrancó en España diez años antes de la promulgación de la Constitución y que redibujó el panorama cultural en la década siguiente a la muerte del dictador. «La cultura española vivió en esos veinte años el tránsito del sueño de la revolución a la ruptura pactada con el franquismo y contra el franquismo», asegura Gracia, catedrático de literatura española, crítico y ensayista que ha dedicado varios libros a la historia intelectual de España en el siglo XX.
«Para llegar a la democracia hubo que pasar por la revolución cultural», resume el comisario que con su propuesta demuestra cómo editores y autores «alimentaron y forjaron esa tolerancia». «El franquismo no pudo frenar su potencia y el régimen se adaptó al empuje de la rebeldía intelectual», resume. A cuatro décadas de la aprobación de la Constitución, la muestra celebra «una nueva mentalidad de un erotismo fresco y un hedonismo activo y vitalista que da el tono de una época en la que libros pasan de la trastienda de la clandestinidad a los altares de la libertad».
Transición cultural
Son los años de efervescencia de sellos como Losada, Ruedo Ibérico, Anagrama, Kairós, Alianza o Tusquets. De colecciones como La sonrisa vertical o Espejo de España con el que Planeta se sube a la ola del cambio «y es capaz de dar cabida a la memoria de los ganadores y de los perdedores de la guerra y de encadenar además premios Planeta para Mercedes Salisaschs, Jesús Torbado, Jorge Semprún, Juan Marsé y Vázquez Montalbán». «A veces los cambios más importantes son invisibles e inaudibles» destaca el comisario, que rinde el homenaje que merecen unos editores «de carácter literario o humanístico que casi nunca alcanzaron el primer plano y fueron agentes activos y muy relevantes de las sacudidas que la sensibilidad vivió en una prolongada transición cultural».
Profesionales que promovieron «desde el exilio y desde dentro la profunda transformación moral, civil, cultural y política de la sociedad a través de sus catálogos». Figuras como Beatriz de Moura, Esther Tusquets, Carlos Barral, Mario Muchnik, Salvador Pániker, Jaume Vallcorba, Jorge Herralde, Jesús Aguirre, Javier Pradera, Rafel Borrás, Chus Visor o Gonzalo Pontón. «Crearon las condiciones para una democracia cuando la democracia no existía», asegura Gracia.
«Muchos habían sido agitadores antifranquistas, no sólo de signo político e ideológico, y siguieron siéndolo tras la muerte de Franco y la aprobación de la Constitución en 1978» destacaba, muy en concreto, Jordi Gracia.