Un ‘copyright’ contra Google y Facebook
salvador arroyo | corresponsal en bruselas
Después de meses de un debate viciado por las presiones externas, numerosos retoques y atascos en el procedimiento, el Parlamento Europeo aprobó ayer la directiva del ‘copyright’, destinada a proteger a los creadores frente a colosos de internet como Google o Facebook. El nuevo marco legal que regirá en la Unión Europea y que deberá ser transpuesto a las legislaciones nacionales en los próximos dos años, ha salido adelante con 348 votos a favor, 274 votos en contra y 36 abstenciones después de un debate que se ha prolongado durante casi dos horas en el que se han vuelto a confrontar las tesis que han marcado los casi tres años que han durado las negociaciones.
Sus detractores han vuelto a cuestionar el impacto que tendrá esta directiva en la difusión de las obras a través de la red de redes y, en consecuencia, «en la libertad de expresión», mientras que quienes han abogado porque este es el paso correcto han incidido en que supondrá «por primera vez» establecer una relación equilibrada entre los creadores de contenido (periodistas, cineastas, productores, escritores o músicos) y las plataformas de difusión, que tendrán que remunerarles cuando sus obras transiten por el ciberespacio. El debate y la votación llegaba después de que durante el pasado fin de semana creciera la presión sobre la Eurocámara con más de 200.000 personas manifestándose en contra en distintas capitales europeas y más de cinco millones de firmas on line contrarias a un viraje legal que, en realidad, supone adaptar un marco sobre derechos de autor que data de 2001 y que se había quedado ya prehistórico con la explosión de los medios digitales y redes sociales.
Movimientos de presión que han planeado en el debate de ayer y que, han advertidos los detractores, repercutirán en las elecciones europeas que se celebrarán dentro de dos meses. «Una generación de jóvenes a la que el Parlamento Europeo no hace caso, no acudirá a votar», ha subrayado Julia Reda, de Los Verdes.
La polémica se concentra en dos artículos, el 11 y 13 (reubicados con otra numeración en el texto definitivo). El primero posibilita a los editores de los medios de comunicación a requerir compensaciones «justas y proporcionadas» a las plataformas y agregadores de noticias. Excluye servicios de difusión públicos como Wikipedia. El 13 es el más incisivo contra Facebook y su servicio de Instagram, y Google, en este caso por ser el propietario de la plataforma de vídeo Youtube. Se les obliga a llegar a compromisos con los creadores y a detectar el contenido que infrinja los derechos de autor.