Diario de León

Patrimonio sin resolver

El Trianón, el Emperador, el palacio de Jabalquinto y la casa neomudéjar de la calle San Agustín llevan años abandonados y a la espera de una restauración que no acaba de llegar

El Teatro Emperador lleva cerrado catorce años. FERNANDO OTERO

El Teatro Emperador lleva cerrado catorce años. FERNANDO OTERO

Verónica Viñas
León

Creado:

Actualizado:

Llevan años estancados. Los teatros Trianón y Emperador, el palacio de Jabalquinto y la casa neomudéjar de la calle San Agustín son monumentos que aguardan una solución mientras el tiempo los devora de forma implacable.

En la calle San Agustín, esquina con Alcázar de Toledo, la conocida como casa neomudéjar está en venta desde hace más de una década. El precio se ha ido rebajando de los seis millones iniciales a cuatro y ahora menos. En realidad, son dos inmuebles; el número 11 —de dos plantas—, erigido en 1911; y el número 13, construido en 1917 por los arquitectos Manuel de Cárdenas y Arsenio Alonso, ambos declarados Bien de Interés Cultural (BIC) con categoría de monumento. Fue la primera casa de León en tener calefacción, ya que el primer dueño, Victorino González —cuyas iniciales permanecen en las vidrieras emplomadas de algunas estancias— era un próspero empresario minero.

El palacio de Jabalquinto tiene un proyecto hotelero a la vista. FERNANDO OTERO

El palacio de los marqueses de Jabalquinto, del siglo XVII, rehabilitado hace dos décadas con fondos públicos, es el que más posibilidades tiene de salir del limbo. Hace un año se anunció su conversión en albergue turístico, con once habitaciones y 87 plazas. El inmueble es uno de los pocos supervivientes de la arquitectura nobiliaria leonesa.

Emperador de nada

El teatro cerró sus puertas en 2006, después de que el ministerio lo comprara por 4,5 millones de euros

La inmobiliaria Lançois Doval, especializada en castillos y propiedades de lujo, gestiona la venta o alquiler del teatro Trianón, que funcionó como cine hasta los 70, discoteca en los 80 y local de ocio infantil hasta 2005. La inmobiliaria explica que el edificio puede ser destinado a usos socio-culturales, educativos, sanitarios, deportivos, religiosos, administrativos, comerciales y hosteleros. Diseñado por Javier Sanz en 1946 e inaugurado en 1953 con la proyección de El halcón del desierto, costó 800.000 pesetas de la época. Los sucesivos intentos por reconvertir el teatro en sala de fiestas, hotel, galería comercial, multicines o salón de banquetes fueron rechazados por el Ayuntamiento o por la Comisión Territorial de Patrimonio. La Asociación de Amigos de los Teatros Históricos de España incluyó en 2015 el Emperador y el Trianón en su ‘lista roja’ de teatros en riesgo.

La casa neomudéjar es BIC, pero lleva años en venta. FERNANDO OTERO

«Uno debe arruinar un palacio para hacerlo un objeto de interés», dijo Diderot. Y el Emperador, con su estilo vienés que fascinó a un León que intentaba sobreponerse a los estragos de la guerra civil, lleva camino de cumplir la máxima del filósofo francés. El Ministerio de Vivienda que presidía Carmen Chacón pagó por él 4,5 millones de euros en 2007 para que fuera sede del Centro de las Artes Escénicas y de las Músicas Históricas. Mariano Rajoy intentó sin éxito venderlo en dos ocasiones, y finalmente se vio forzado por el Ayuntamiento a restaurar las fachadas. Sin embargo, el interior nunca ha sido rehabilitado. El Ministerio de Cultura no ha sido capaz de acometer la reforma en trece años, a pesar de que el arquitecto y dibujante Peridis ganó un concurso ‘cerrado’ y elaboró un proyecto «muy ajustado de precio» —aunque nunca mostró los planos—.

Hace dos años, el entonces ministro de Cultura José Guirao habló en León de rehabilitar y reabrir, con apoyo del Ayuntamiento y de la Junta, el Emperador, cerrado desde 2006. El alcalde, que en aquel momento era Antonio Silván, estimó que la reforma interior del edificio costará entre cinco y seis millones de euros. Si el ministerio cediera el teatro una vez restaurado al Ayuntamiento, es inevitable preguntar cómo dotará de contenido a un edificio que entra en competencia con el Auditorio, que apenas ofrece 90 funciones al semestre.

tracking