La Sínfónica de Berlín y el Orfeón Donostiarra interpretan a Mozart en el FIS
El músico de Dios
La recta final de la 51 edición del Festival Internacional de Santander se cierra el próximo día 30 con tres actuaciones de prestigio a cargo de otras tantas formaciones orquestales de primer orden: La Sinfónica de Radio Berlín, junto al Orfeón Donostiarra y los solistas Micaela Kaune, soprano, Rose Marie Lang, contralto, Christian Elsner, tenor y Carten Stabell, bajo a las ordenes de Marek Janowsky interpretan mañana a las 21 horas la Sinfonía nº41 de Mozart y la Misa en fa de Brukner. Será La Filarmónica Checa con el gran pianista y director Vladimir Askenazhy al frente, quienes pondrán en atril al día siguiente En la naturaleza de Dvorak y la Sinfonía nº7 de Mahler y el día 30 la Chamber Orchestra of Europe, con Andras Schif en el podio, clausurarán esta quincuagésimo primera edición con La Suite nº2 de Bach, Concertino de Leos Janachek, el concierto para piano y orquesta de Schuman y la Suite nº 4 de Juan Sebastián Bach. Tres excelentes programas que justifican de manera sobrada el magnífico nivel que desde hace años viene alcanzando el Festival de Santander, que además de contar con una trayectoria de más de medio siglo ininterrumpido de actuaciones tiene un presupuesto de 450 millones de pesetas y el apoyo de todas las instituciones de Cantabria, así como del Ministerio de Educación y varias entidades privadas. José Luis Ocejo, director y programador de este magno evento veraniego, siempre ha sabido combinar con eficacia calidad y cantidad, lo que proporciona un amplio y seguro abanico de posibilidades estéticas y estilísticas al festival de cara a ofrecer diferentes opciones a un público integrado generalmente por turistas y aficionados de otras ciudades españolas, como León, que acuden puntualmente a esta cita veraniega. Hablar de la Misa en fa de Antón Bruckner, que mañana interpretará la Sinfónica de Radio Berlín, es hablar de una de las cimas de la música religiosa de todos los tiempos. El músico de Dios como llamaban sus contemporáneos a Bruckner quiso hacer aquí no sólo un homenaje a Schubert sino una reflexión sobre su estética neorromántica que por entonces (1866) adoptaba ampulosos medios expresios tanto vocales como orquestales. El tratamiento musical del texto es atrevido y novedoso, llegando en algunos momentos a altos grados de dramatismo al combinar con perfección milimétrica recogimiento y solemnidad, exaltación y concentración, como juego de contrastes en aras de alcanzar un mayor grado expresivo y tensión emocional. Si a ello unimos que la obra será servida por uno de los especialistas en música religiosa y gran sinfonismo como es Marek Janowsky, entonces se puede augurar una velada electrizante como colofón a un concierto de auténtica calidad. Marek Janowsky ha sido titular en Friburgo y Dortmund de donde pasó la Royal Liverpool Philharmonic Orchestra de 1983 a 1986. Desde 1984, y durante 15 años, fue titular de l''Orchestre Philharmonique de Radio France, a la que convirtió en una formación de nivel internacional. En 1999 fue director de l''Orchestre Philharmonique de Monte-Carlo.