MASSIMO SPADANO DIRECTOR DE ORQUESTA
«No se puede perder el objetivo de divertir»
No es hoy la primera vez que Massimo Spadano se acerca hasta León y en concreto hasta el Festival de Órgano para dirigir a la Orquesta de Cámara de la Sinfónica de Galicia, en concreto hace dos años estuvo pa

Massimo Spadano conducirá esta noche a la Sinfónica de Galicia
De las últimas experiencias de Massimo Spadano como director y de la música barroca nos habla este veterano músico italiano. -Con un estilo tan personal, ¿cómo se adapta al nivel de fidelidad de la música barroca? -Ése ha sido desde siempre uno de los mayores problemas a los que han tenido que enfrentarse los directores actuales cuando han tenido delante una obra de otra época. Grandes directores como Harnoncourt, Pinok o Herreguewe han enfocado las obras desde una perspectiva reconstruccionista, de limpieza y restauración estilística después de tanto romanticismo que les ha caído encima. -El academicismo ha invadido la música antigua y frases como «este es el verdadero Vivaldi» se han extendido como la pólvora. ¿Qué aporta usted a la hora de recuperar esta música? -Mi admiración no cesa nunca cuando me acerco a una partitura como la de Vivaldi. En una orquesta como la de cámara de Galicia, donde cohabitan diferentes estilos, al final todos logramos ponernos de acuerdo en un estilo único y tenemos clara la idea de lo que significa divertimento a la hora de interpretar, de manera que el público nunca se canse de escuchar. Nunca hay que perder de vista esta perspectiva de divertimento como se tenía antes. Además, cuando se recupera música debemos mantener la perspectiva historicista pero dejando a un lado esa pátina que el paso del tiempo y los vicios interpretativos han depositado en las obras. -¿Qué diferencias señalaría entre la interpretación actual y la de hace unos años? -Muchas, especialmente de vibrato, de pesantez en la articulación. Cuando se escuchan obras de Kreiler de hace cuarenta o cincuenta años vemos un estilo poco ágil, con un empleo del vibrato distinto al que se hace ahora. Igualmente los portamentos son diferentes. Aunque a pesar de los muchos tratados que hay, por ejemplo, del vibrato, no se conoce cómo se empleaba. Esto se ve muy bien en el empleo de las voces. Antiguamente se cantaba más piano que ahora y esto se puede extrapolar a los instrumentos. -¿La auténtica verdad para entender la música barroca es la interpretación historicista? -Cuando tengo que elegir un disco entre una versión de Furtwängler o de Celebidace desde luego no dudo mucho. Para mí la «verdad» está en el fraseo y antes toda la música era de manera muy vertical, y si lo que pretendemos es escuchar unos sonidos bonitos no estamos en el buen camino, porque la música barroca tiene mucho más que eso. -¿A eso ha influido la subida del diapasón? -No porque tenemos partituras de la época de Vivaldi y se tocaba a 440 o 443 incluso a 445. En Francia se tocaba a 330 y variaba de país a país. En cada pueblo, en cada ciudad se usaba un diapasón. Eso está comprobado por los órganos, cuando Bach se fue a Weimar todas las cantatas las tenía escritas para otro órgano medio tono más bajo pero con su talento las trasportaba directamente según las iba tocando. Actualmente está en 440 aunque en Alemania hay lugares con 448 o en Francia con un sol a 380 o 390. Por eso lo del diapasón es también un mito. -¿Hay una demanda de la música barroca entre los intérpretes en general? -Creo que en el caso del órgano es menor que en el de la orquesta por una razón, cuando vas a una iglesia a escuchar un órgano estás de espaldas oyendo una música que te llega no se sabe de dónde. Creo que la música te debe entrar directa del instrumentista y eso ayuda a la escucha. Pienso que ntre los jóvenes sí hay una demanda de música barroca aunque eso también va por países. -Como director ¿qué considera más importante a la hora de traducir una partitura? -Lo que más me interesa es el fraseo y que sea lo más maduro y natural del mundo para que llegue al público. Intentar sobre todo hacer «mi versión» pero sin salirse de la estética del tiempo y del momento. Cuando escucho una versión que puede ser muy virtuosística pero no se ajusta a lo escrito, entonces ya no me interesa. -¿Hay que especializarse en repertorios determinados o se puede abordar cualquier obra siempre que se posean los medios para interpretarla? -Creo que el barroco te da una idea muy precisa de cómo interpretar la música en general. En mi caso comencé a tocar el violín a los trece años con los Brandemburgo y luego, cuando llegué a tener que tocar a Beethoven o Schomberg u otro autor moderno, la cosa me fue mucho más fácil porque ya tenía una buena formación barroca. Veía que tenía que utilizar el mismo concepto del fraseo para Bach, Wagner o Shostakovich. Conocer la articulación es muy importante y vale igual para unos que para otros.