León somete sus reliquias a examen
La ULE convoca un congreso en el que expertos analizarán estos objetos de culto desde la Edad Media

Reliquia de san Froilán y la imagen del santo en la célebre romería de Valdorria. JESÚS F. SALVADORES
Dientes, dedos, sangre, huesos, tejidos… Cualquier parte de la anatomía de un santo o de un mártir es motivo de adoración. Solo San Isidoro custodia más de 2.500 reliquias sagradas. La Universidad de León analizará en un congreso la trascendencia de estos objetos de culto. El Palacio del Conde Luna albergará, los cinco jueves de noviembre, otras tantas conferencias, a cargo de expertos en historia, literatura y antropología, para diseccionar la evolución de las reliquias desde la Edad Media a la actualidad y su trascendencia social, política y cultural.
«Hemos elegido el tema de las reliquias porque resulta de interés general. Este ciclo busca la difusión de los avances en investigación histórica y mostrarlos al publico de forma atractiva», explica la profesora de la Universidad de León Encarnación Martín López, directora del congreso.
«Las reliquias empezaron a prodigarse muy tempranamente. Desde la baja romanidad a los primero siglos de la Edad Media , han sido objeto no solo de instrumentalización por la Iglesia, sino por el pueblo. Parroquias rurales y espacios urbanos buscaban atraer dádivas, bienes, y limosnas y un medio muy eficaz era tener reliquias», asegura. «El enriquecimiento de las iglesias era acumular reliquias, aunque ahora nos parezcan absurdas», dice, y recuerda que, incluso, una cofradía leonesa recientemente fue en su busca a Jerusalén.
Victoriano Nodar se adentrará en Las reliquias de Santiago. Martín López adelanta que «va a plantear un punto de vista muy novedoso». Y es que la ruta a Compostela es un itinerario mágico, al igual que la calzada romana de Vegarada, conocida como la ‘Ruta de las Reliquias’, el primer itinerario de San Salvador que vigilaron los templarios por la importancia que tenían para la cristiandad los tesoros que se guardaban, como el Arca Santa.
Reliquias raras
La existencia tanto de numerosas piezas de origen musulmán como de reliquias vinculadas con Jesucristo en el tesoro de San Isidoro siempre ha llamado la atención de los historiadores. Así comenzó en realidad la investigación de Margarita Torres y José Miguel Ortega sobre el Grial leonés. Therese Martin, del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) descubrió que la conocida como ara de San Isidoro es el altar portátil de la infanta Sancha, que habría llegado a León con otras reliquias de Cristo. Parece que había un plan inicial y que todas las piezas obedecen a un propósito. El tesoro de San Isidoro fue iniciado en 1063 por los reyes Fernando I y Sancha con una riquísima donación de objetos de oro y marfil.
Durante la etapa en la que Margarita Torres fue concejala de Cultura en el Ayuntamiento de León se planteó la creación de una ruta turística por el llamado ‘triángulo de las reliquias’. Tres de las mayores reliquias de la cristiandad se concentran entre León, Oviedo y Santiago. Apenas 430 kilómetros separan el Grial, el santo sudario y la tumba del apóstol.
Los reyes leoneses Fernando I y Sancha pusieron todo su empeño en conseguir las más ricas y codiciadas piezas de santos. En el año 1062 hicieron traer desde Sevilla el cuerpo de san Isidoro y desde el monasterio de Arlanza las reliquias de san Vicente de Ávila. Contaban también desde antiguo con la mandíbula de san Juan Bautista. En el año 956 Sancho I quiere construir un templo para albergar las reliquias de Pelayo, el niño martirizado en Córdoba en el año 925, cuya fama se extendió por toda la cristiandad. Será su hermana Elvira la que traslade a León desde la capital cordobesa los restos de Pelayo.
Hasta el siglo XVI existió un auténtico «tráfico» de reliquias. La colegiata conserva un pedazo de la encina bajo la que oraba Abraham, así como el cuerpo de Santo Martino y, por separado, su mano —metida en un relicario plateresco, que se saca a besar cada 12 de enero, fecha en que murió—; también tiene uno de los «millones» de pedazos de la lignum crucis (cruz de Cristo) que circulan por el mundo.
Santo Martino fue un gran recopilador de reliquias. Reunió tantas que grabó la relación en el año 1191 en la puerta de la capilla que hoy lleva su nombre: «Aquí está la lista de reliquias que he escondido en el altar de la capilla de San Salvador....» y da cuenta de las reliquias de los apóstoles Pedro y Pablo, san Vicente Levite y las santas Inés y Doroteaf entre otros. Más importantes que las reliquias, cuyo valor es únicamente religioso, son los cofres, cálices, cajas y hasta bustos que las preservan. Auténticas joyas de arte de oro, plata o marfiles.
El santo decapitado
Muy llamativa es el arca con los restos de San Isidoro , documentada desde 1063. El armazón es de madera, recubierta con láminas de plata repujada y decorada con escenas del Paraíso. La urna se encuentra expuesta en el altar mayor. En 1940 el cráneo de San Isidoro lo cedió el entonces obispo de León, Carmelo Ballester, al recién creado Consejo Superior de Investigaciones Científicas. El Cabildo isidoriano ha reclamado sin éxito su devolución.
Para los ladrones las reliquias son bienes preciados. En 2015 se produjo un extraño robo en el convento de las Concepcionistas, del que desapareció la reliquia de la fundadora.
La Catedral de León atesora los cuerpos de san Froilán, san Pelayo, san Alvito y santa Celestina y la mano derecha, sin dedos y con escasos restos de piel, de san Ildefonso, además de un hueso de san Pablo y cabellos de la Virgen, entre cientos de reliquias.
Las reliquias de san Marcelo, patrono de León, están depositadas en la iglesia a la que da nombre, donde se conserva un hueso de san Adrián y un fragmento del brazo de santa Engracia, además de las reliquias de san Claudio y san Ramiro. La iglesia del Mercado posee la ‘santa espina’ de la corona de Cristo. Las carbajalas custodian las mandíbulas de santa Hipólita y santa Marina. El monasterio de san Benito de Sahagún tiene un lignum crucis, un hueso de san Juan de Sahagún y reliquias de los apóstoles Pedro, Santiago y san Judas Tadeo. El monasterio de Gradefes, entre centenares de reliquias, atesora pellejo de san Bartolomé, huesos de san Cristóbal y la muela de santa Polonia.
El monasterio de Carrizo, el cuerpo de santa Clara, huesos de san Bernardo y san Vicente mártir y leche de la Virgen. El monasterio de Sandoval tiene brazos de san Blas, santa Domitila y san Sebastián. Un tr0ozo de la vara de Moisés está en la iglesia de Grajal, además de carne de san Cosme y del brazo de san Lucas. La lista es inagotable.