Diario de León

LOS TESOROS DE UNA VILLA ROMANA

La colección ‘secreta’ de Julio Carro sale a la luz

La Diputación permitirá a la Universidad investigar las piezas descubiertas por el pionero de la arqueología en la villa romana de El Soldán a principios del siglo XX

Voluntarios de Promonumenta limpiaron El Soldán en 2018.

Voluntarios de Promonumenta limpiaron El Soldán en 2018.david gustavo lópez

Verónica Viñas
León

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El médico Julio Carro fue uno de los pioneros de la arqueología en León. Desenterró en su localidad natal, Santa Colomba de Somoza, la villa romana de El Soldán. En su testamento donó su valiosa colección a la Diputación, que ahora ha decidido «desempolvarla» para que los investigadores de la Universidad puedan analizar unos fondos estudiados solo en parte hasta ahora.

En 1934, Carro dio a conocer en la publicación En la enigmática maragatería los hallazgos en El Soldán. Entre ellos, «una villa-factoría romana», que, según él, «más que una mansión de recreo y holganza fue un centro con una gran actividad industrial y comercial». Dicha villa constaba de más de cuarenta compartimentos, entre los que figuraba un columbario o cementerio privado, donde se conservaban las cenizas de los antepasados, una piscina y un hipocastum (el sistema de calefacción). Contaba también con termas y vestuarios. A un kilómetro de la villa, Carro localizó una estación prerromana, que contenía, a cinco metros de profundidad, nueve sepulcros de piedra alineados y orientados hacia el sur. El médico elaboró la teoría de que se trataba de unos enterramientos similares a los fenicios descubiertos en Cádiz y que el nombre de Astorga derivaba del término fenicio Asthoret. Los sepulcros estaban vacíos, pero en las proximidades descubrieron unas estatuillas de piedra tallada, con figura humana, sin piernas, que portaban en la cabeza discos similares a otras figuras fenicias halladas en Ibiza. La de Carro fue la primera y única excavación en El Soldán, de ahí que el yacimiento encierra muchos enigmas que nunca han podido ser resueltos. La villa romana El Soldán es uno de los conjuntos más extraordinarios, porque pertenece a un período —el siglo I— del que se conocen pocos ejemplos en la Península.

En 2018 el Ayuntamiento de Santa Colomba de Somoza hizo un intento por recuperar el yacimiento. Voluntarios de Promonumenta limpiaron el enclave y sacaron a flote las ruinas, devoradas por la maleza.

El pacto del ILC y la ULE

El Instituto Leonés de Cultura (ILC) posee una colección arqueológica excepcional, con más de 3.000 objetos, la mayoría de los cuales permanecieron «ocultos» durante décadas en la sala-museo que llevaba el nombre de Julio Carro, en el sótano del edificio Fierro. Entre las piezas más destacadas estaban las procedentes de El Soldán. Con ellas y objetos etnográficos también donados por Carro surgió el germen de la colección que hoy se exhibe en el Museo de los Pueblos Leoneses.

El presidente de la Diputación Provincial, Gerardo Álvarez Courel, y la rectora de la Universidad de León, Nuria González Álvarez, suscribieron ayer un convenio de colaboración, por cuatro años, que dará acceso a estudiantes y profesores al importante material arqueológico atesorado en el ILC, con el fin de llevar a cabo labores de estudio, análisis y catalogación en torno a estas piezas.

El acuerdo establece que el ILC permitirá el acceso a diversos materiales de época romana para su estudio en el Laboratorio de Arqueología de la Universidad; además, facilitará toda la documentación que posee sobre los restos que serán analizados.

La Universidad, a cambio, entregará una memoria y un inventario de todos los restos analizados en el momento de finalizar las investigaciones. La colección de El Soldán donada por Carro incluye cerámicas, monedas, fragmentos de enlucidos pintados, vidrio, huesos y restos malacológicos (conchas), materiales de construcción, molinos, lápidas e inscripciones, todo ello datado entre la mitad del siglo I y finales del II, aproximadamente. «De manera parcial, diversos materiales fueron estudiados y publicados a principios del siglo XX, pero hasta el momento no se había llevado a cabo un análisis global, y con métodos modernos, de esta relevante colección», explica Jesús Celis, arqueólogo del ILC.

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