El infierno diario en el barrio de San Esteban de León: un ‘narcopiso’ atemoriza a los vecinos
Benito Arias Montano, tercer punto de venta «24 horas» de la ciudad, tras Santa Marina y Nocedo

Actividad en el señalado como punto de venta de drogas por vecinos del barrio de San Esteban.
La sombra de la heroína vuelve a planear con fuerza sobre las calles de León. Y lo que durante años pareció una amenaza latente pero contenida ha vuelto a estallar en la convivencia vecinal en forma de una red de 'narcopisos' itinerantes.
El último capítulo de esta escalada se está viviendo en el barrio de San Esteban, donde un antiguo punto de venta residual de la calle Benito Arias Montano se ha convertido en un «24 horas» desde hace mes y medio, lo que ha transformado la vía pública en un constante trasiego de drogodependientes.
La tranquilidad se ha esfumado y lo que comenzó como un rumor entre portales se ha convertido en una pesadilla cotidiana, con un repunte «brutal», según los vecinos, del consumo de jaco a plena luz del día, carreras por los rellanos y un goteo incesante de «drogodependientes que deambulan por la zona». Los residentes no lo dudan y lo dicen con claridad, «tenemos miedo».
Una vecina explica que los clientes «circulan a cualquier hora. Les da igual que sean las dos de la tarde que las dos de la mañana».
De ahí que el impacto social sea demoledor, con personas mayores del barrio que se han recluido en sus viviendas. «Hemos dejado de ver a un anciano con andador y a una mujer con bastón que solían pasear diariamente», confirman, mientras las familias viven «con el corazón en vilo» cada vez que sus hijos adolescentes regresan a casa por la noche, temiendo qué o a quiénes se puedan encontrar al cruzar el portal o en la calle.

La Policía llegó a investigar 10 narcopisos en León antes de la pandemia.
Aunque la presencia policial es frecuente y los agentes han desplegado búsquedas con linternas en los portales y la plaza adyacente para localizar a los consumidores, el punto de venta continúa operativo.
Este nuevo foco en Benito Arias Montano no surge en el vacío, sino que confirma una preocupante dinámica de trasvase del narcotráfico urbano en León. A finales de junio de este mismo año, la alarma saltó en pleno Casco Histórico con el punto de venta de la calle Santa Marina.
En aquel inmueble —una casa familiar okupada tras el ingreso hospitalario de su dueño—, se estableció un «narco servicio a tiempo completo» que operaba las 24 horas del día. A escasos metros de un conocido centro educativo y de varios locales de hostelería, las transacciones se realizaban como en el barrio de San Esteban a plena luz del día. Los padres y madres de los alumnos denunciaron la escena que se encontraban sus hijos al salir de clase, con compradores desplomados en la acera. Aquella situación, sumada al precedente de la desarticulación de otro conflictivo punto en la avenida de Nocedo, «evidencia cómo la presión policial en un punto desplaza el negocio a otros inmuebles de la ciudad», opinan.
El tránsito en Benito Arias Montano tampoco entiende de horarios ni de prudencia. La presencia de clientes genera un clima de «inseguridad insostenible», según lamentan los residentes, que piden contundencia a la Policía a la luz de tantas pruebas, ya que a pesar de la vigilancia, el punto de venta permanece activo y el trajín no cesa.