Diario de León

HALLAZGOS Y EXPOLIOS

Astorga, un supermercado de sarcófagos romanos

De las necrópolis documentadas en Asturica Augusta han salido sepulcros y valiosas piezas que hoy exhiben museos como el Arqueológico Nacional

Sarcófago del siglo IV procedente de Astorga, incautado en el siglo XIX por el Museo Arqueológico Nacional.

Sarcófago del siglo IV procedente de Astorga, incautado en el siglo XIX por el Museo Arqueológico Nacional.archivo

Verónica Viñas
León

Creado:

Actualizado:

Astorga es un auténtico «supermercado» de sarcófagos romanos. Y no solo porque hace una semana apareció uno en un solar de Mercadona, sino porque ha «abastecido» a otros museos como el Arqueológico de La Coruña y el Arqueológico Nacional.

Los expertos sospechan que en el enclave del último hallazgo hay una necrópolis. Habrá excavaciones próximamente para averiguar si se trata de un cuarto cementerio inédito de Asturica Augusta. Hasta la fecha están documentados uno en el sur, en el solar que ocupa el Centro Cosamai; otro al noroeste, en la carretera de San Justo de la Vega; y otro más, en la carretera de Valdeviejas.

Nunca ha aparecido un cementerio de los primeros tiempos del cristianismo, pese a la incesante búsqueda del investigador Augusto Quintana, artífice del Museo de los Caminos en el Palacio Episcopal de Gaudí. No hay que olvidar que el primer obispo del que se tiene constancia en Astorga, Basílides, se remonta al siglo III. Los análisis de la tumba descubierta en Mercadona arrojarán pistas sobre su antigüedad y, quizá, sobre la identidad del personaje que fue inhumado con tanto «lujo».

Un ataúd como un plomo

Lo verdaderamente excepcional es que el sarcófago sea de plomo, un contenedor fúnebre tan raro como fascinante. Mide 1,93 metros de largo por 40 centímetros de ancho y está realizado con planchas ensambladas mediante soldaduras. En la Hispania romana el plomo era un metal costoso y reservado únicamente para las élites. En toda la Península han aparecido unas decenas de sarcófagos de estas características; principalmente, en Tarraco y Bética.

En 2019 se encontró uno del siglo III en el centro de Granada, frente a la catedral, de idénticas medidas al de Astorga. En la misma ciudad había aparecido en 1902 otro igual con los restos de un legatus (general), con su casco, armadura y dos monedas para pagar al barquero que le llevase «al otro mundo».

El sarcófago de plomo tiene «precedentes» en Astorga. El historiador Alejandro Valderas recuerda que el arqueólogo y coleccionista gallego Ricardo Blanco Cicerón se hizo con unas urnas cinerarias romanas procedentes de Astorga a principios del siglo XX, que desde 1983 preserva el Museo Arqueológico de San Antón en La Coruña. Las vasijas con las cenizas son de vidrio y tienen un recipiente protector de plomo.

Las urnas aparecieron en el año 1888 durante las obras de construcción de la vía férrea Astorga-Plasencia, a un kilómetro de la capital maragata. En la necrópolis próxima a San Justo sacaron a la luz otras tumbas de los siglos I y II. En la época altoimperial era frecuente la incineración, además de otro tipo de enterramientos.

Blanco Cicerón compró las urnas, cinco años después de su descubrimiento, al coronel comandante Justo Torrens y Nadal. Las urnas de vidrio medían 20 por 20 centímetros; el recipiente de plomo, 23 por 23 centímetros; y su tapa, 25 centímetros, según recoge una investigación del catedrático de Arqueología Fernando Acuña Castroviejo.

Un saqueo con Guardia Civil

Del mismo yacimiento de San Justo de la Vega salió en el siglo X un sarcófago, joya del Museo Arqueológico Nacional (MAN), que lo «incautó» cuando estaba depositado en la Catedral de Astorga. De mármol blanco y fechado en el siglo IV, el MAN sostiene ahora que «muy probablemente» fue importado desde Roma y utilizado como sepultura por el rey Alfonso III el Magno.

Todo ocurrió la mañana del 5 de diciembre de 1869. Un delegado del Gobernador Civil, con apoyo de las fuerzas de la comandancia de la Guardia Civil, irrumpió en la catedral astorgana para llevarse el sepulcro, dejando en el suelo los restos que albergaba. Este hecho se produjo estando ausente el obispo de la ciudad. Por eso, el propio Obispado solicitó el 15 de enero de 1927 al ministro de Gracia y Justicia, la devolución de la obra «arrebatada» de forma «caprichosa y tiránica». En 2017 el PSOE volvió a reclamar la devolución, siguiendo la estela de las pinturas de Sijena que Lérida deberá entregar a Aragón.

Las escenas que decoran el sepulcro están inspiradas de la Biblia. No hay que olvidar que el emperador Constantino permitió el culto cristiano en el año 313 y, a finales del siglo IV, el emperador Teodosio proclamó el cristianismo como religión oficial del Imperio Romano.

tracking