Diario de León

CENTRO LEONÉS DE ARTE

La historia va por dentro

‘Historias de cárcel’, un impactante retrato de la vida cotidiana en prisiones de Colombia y de Guinea-Bissau, una de ellas de mujeres y la otra de hombres, del fotógrafo Martín Ruano abre al público hasta el 19 de abril en el CLA del Instituto Leonés de Cultura

Una de las fotografías de Martín Ruano que se pueden ver desde ayer en el Centro Leonés de Arte.

Una de las fotografías de Martín Ruano que se pueden ver desde ayer en el Centro Leonés de Arte.m. r.

Pacho Rodríguez
León

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Martín Ruano expone lo que no tiene vistas al exterior y casi siempre ni al futuro. Surge la plasticidad de su compromiso por contarlo en el lenguaje que pase lo que pase resumirá todo, incluido el movimiento, y que no es otro que la fotografía, el último medio insobornable que sobrevive en este exceso de comunicación. El mundo de la prisión en carne y hueso es lo que muestra el ojo de Ruano desde la crudeza y la plasticidad. 

Asturiano de nacimiento pero vinculado familiar y vitalmente a la ciudad de León, el trabajo de Martín Ruano (Gijón, 1971) llega a león gracias al Departamento de Arte y Exposiciones del Instituto Leonés de Cultura haya emprendido la tarea de difundir parte de su impactante tarea creativa y documentalista a través de la muestra Historias de cárcel, que se inauguró hoy en el Centro Leonés de Arte (CLA) de la avenida Independencia, 18.

En esta exposición, Ruano presenta un amplio conjunto de imágenes formado por unas cuarenta piezas de mediano y gran formato, enmarcadas en dos proyectos esenciales de su carrera, unas propuestas que parten de un enfoque documentalista pero siempre con un tratamiento creativo y plástico muy destacado: el primero de ellos está centrado en el centro de reclusión de mujeres de Bogotá, conocida como cárcel El Buen Pastor, realizado en blanco y negro, y el segundo en la cárcel de Bissau Velho (Guinea-Bissau) para hombres, este último formalizado en color. La muestra, tal y como explica Luis García Martínez, su comisario y director del Departamento de Arte del ILC, presenta «una realidad directa y concreta de la situación de estos dos modelos diferenciados de cárceles, partiendo de un lenguaje visual muy cuidado y sofisticado que nos muestra imágenes de gran fuerza e impacto». «Se trata de composiciones creativas que generan un espacio conceptual y formal tremendamente sugestivo, evocador y envolvente. Imágenes muy potentes que nos enfrentan con el otro lado de la realidad social y humana de países en los que la violencia y la marginalidad llevan al ser humano a los límites mínimos de la convivencia y la supervivencia», continuó García, advirtiendo cómo en el primer proyecto «se intenta mostrar la capacidad innata de resistencia y resiliencia del ser humano, revelando los modos según los cuales en la cárcel se intentan restaurar las vivencias esenciales del ser humano, esos momentos de entusiasmo, de fiesta, de vitalidad enérgica que llevan a olvidar la situación real en la que viven esas personas. El segundo proyecto constituye una visión diferente que aproxima al espectador a la dureza, al hacinamiento, a la tensión contenida, a la lucha por el espacio vital y a los límites mínimos de supervivencia». Martín Ruano posee unas vinculaciones familiares muy estrechas e intensas con León, ciudad en la que en un primer momento residió desde 1992 hasta 1998, regresando en 2019 y donde mantiene hasta la actualidad su residencia tras viajar y residir temporalmente en Madrid.

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