La antigua romería de montaña que todavía reúne a vecinos de León y Asturias a más de 1.000 metros de altitud

Mantiene cada 15 de agosto una tradición vinculada a la Virgen de Riosol que congrega a romeros de León y Asturias entre procesiones, pendones, misa campestre y una singular carrera de caballos

El valle de Valdeburón en una imagen de archivo.CAMPOS

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El sonido de las gaitas y los pendones rompe cada 15 de agosto la calma del valle de Riosol, en plena Cordillera Cantábrica. A los pies del puerto de Tarna y dentro del municipio leonés de Maraña, cientos de romeros vuelven a reunirse alrededor de una pequeña ermita rodeada de praderas y montañas. Llegan desde los pueblos de León y también desde Asturias para acompañar a la Virgen de Riosol en una celebración que mezcla devoción, memoria, comida campestre y una de sus costumbres más peculiares: una histórica carrera de caballos. La edición de 2026 volvió a llenar este rincón de la Montaña Oriental Leonesa.

La geografía ayuda a entender el carácter de esta celebración. La ermita de Nuestra Señora de Riosol se encuentra en la cabecera del valle del mismo nombre, dentro del término municipal de Maraña y a poco más de un kilómetro del puerto de Tarna, paso histórico entre León y Asturias.

Riosol pertenece a León, pero la devoción a su Virgen atraviesa la Cordillera Cantábrica. Su influencia alcanza Valdeburón, la cabecera del Porma y también la cuenca del Nalón, en Asturias. Esa relación explica la presencia de asturianos en la romería del 15 de agosto y el carácter compartido que ha adquirido la celebración a lo largo de generaciones.

La tradición está documentada desde hace siglos. Fuentes de la hemeroteca leonesa sitúan ya en el siglo XIV la celebración de la festividad en Maraña, mientras la devoción a la Virgen de Riosol ha pasado de generación en generación en los pueblos de ambas vertientes de la montaña.

Su emplazamiento aporta buena parte de la espectacularidad. Maraña se sitúa a unos 1.240 metros de altitud y el santuario queda en el entorno de alta montaña que asciende hacia el puerto de Tarna. La ruta PR-LE 19 pasa junto a la ermita antes de continuar hacia Maraña y Acebedo, dentro del Parque Regional Montaña de Riaño y Mampodre.

La Romería de Riosol comienza cuando la Virgen sale de su ermita

La celebración gira alrededor de Nuestra Señora de Riosol, conocida también como la Reina del Valle. La pequeña ermita custodia una imagen de la Virgen fechada en el siglo XVIII. El edificio sufrió graves daños durante la Guerra Civil y fue reconstruido durante la década de 1940.

Cada 15 de agosto, coincidiendo con la festividad de la Asunción, la tranquilidad habitual del valle cambia por completo.

La campana anuncia el comienzo de la celebración y los vecinos de Maraña sacan la imagen del templo sobre sus hombros. Tras ella avanzan los romeros, acompañados por música tradicional y por los pendones de los pueblos de la zona, uno de los elementos visuales más característicos de esta jornada.

La procesión conduce a la Virgen hasta el espacio donde se celebra la misa campestre. La tradición sitúa el altar junto a la cruz de piedra del conocido como Prao del Molino. Después, la jornada adquiere un carácter popular con encuentros familiares, comida sobre la hierba, música y productos que reflejan la proximidad entre las culturas leonesa y asturiana.

En la edición de 2026, los puestos instalados en el entorno ofrecieron alimentos y productos diversos mientras la sidra asturiana volvía a formar parte de la escena. La crónica de aquella jornada describe un valle lleno de romeros, conversaciones y reencuentros antes del regreso de la Virgen a su ermita.

La carrera de caballos marca uno de los momentos de la Romería de Riosol

Tras los actos religiosos llega uno de los elementos que distinguen a Riosol de otras romerías de montaña: su carrera tradicional de caballos.

La costumbre está ligada a la historia ganadera del valle. Las fuentes locales relacionan esta carrera con la selección de animales que se realizaba en estas fechas para las caballerizas reales. La tradición oral y distintas publicaciones han ampliado su origen hasta tiempos medievales, aunque la conexión histórica que aparece recogida con mayor cautela es la selección de caballos vinculada al aprovechamiento ganadero de la zona.

El caballo posee una relación estrecha con este territorio de pastos de altura. El propio caserío de Riosol pertenece al pueblo de Maraña y sus terrenos se han arrendado entre los vecinos para el aprovechamiento ganadero de los pastos.

La carrera aporta a la jornada un componente festivo que se suma a la procesión, la misa y la convivencia. En 2026 volvió a celebrarse ante los asistentes que permanecieron en el valle después de los actos religiosos.

La Romería de Riosol conserva una leyenda ligada a la montaña

La propia ubicación del santuario cuenta con su leyenda. La tradición popular relata que la Virgen se apareció a dos pastores en otro punto del valle. Los vecinos habrían decidido construir allí una ermita, pero los materiales reunidos para levantarla aparecían trasladados durante la noche al emplazamiento que ocupa el templo actual.

El episodio se repitió hasta que los habitantes interpretaron aquel movimiento como una señal de la Virgen y levantaron el santuario en Riosol. La tradición ha sobrevivido vinculada al relato popular del valle y aparece recogida también en documentación turística de la provincia de León.

La ermita quedó desde entonces ligada al paisaje y a las comunidades que habitaban las dos vertientes de la Cordillera.

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Ese carácter fronterizo convierte Riosol en algo más que una celebración de un municipio leonés. Los habitantes de localidades próximas de Asturias han compartido durante generaciones la devoción por esta Virgen. En La Uña, por ejemplo, la romería figura entre las celebraciones tradicionales a las que acuden sus vecinos, mientras la veneración a la imagen alcanza también la cuenca minera del Nalón.