Una investigación rastrea dónde acabaron las obras que salieron de cuatro monasterios de León

El trabajo sigue las huellas de un patrimonio repartido y permite reconstruir una historia que continúa más allá de los edificios de los que procede

Imagen de las ruinas del monasterio de San Pedro de Eslonza, uno de los más grandes y monumentales que tuvo León.Jesús f. salvadores

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La historia de un monasterio también puede seguirse fuera de sus muros. Una escultura trasladada a una parroquia, unos restos de cantería conservados por un ayuntamiento o unas fotografías guardadas en un archivo permiten reconstruir qué ocurrió con sus bienes. Ese es uno de los asuntos que aborda una investigación sobre cuatro enclaves leoneses: Santa María de Sandoval, San Pedro de Eslonza, Santa María la Real de Gradefes y San Miguel de Escalada.

El trabajo de Joaquín Jesús Sánchez, impulsado por la Fundación Cerezales Antonino y Cinia, estudia la dispersión y reapropiación del patrimonio de estos espacios. La investigación ha dado lugar al libro 'Este es un lugar terrible', publicado por Akal el 26 de agosto de 2026. La fundación incluyó su presentación en la programación del pasado 25 de septiembre, en su sede de Cerezales del Condado.

Cuatro monasterios y una historia fuera de sus muros

El libro examina qué sucede con lugares concebidos para permanecer cuando sufren pérdidas, transformaciones o destrucciones. El autor aborda la relación entre territorio y religión y utiliza los cuatro monasterios como casos de estudio. El destino de sus bienes forma parte de una pregunta más amplia: cómo conservan su significado estos espacios cuando cambia el contexto en el que fueron construidos.

La investigación había tenido ya una expresión pública en 2025. En marzo de aquel año, la fundación explicó que Sánchez le había propuesto el proyecto tres años antes. Durante el trabajo fueron apareciendo objetos como relicarios, sepulcros y fotografías históricas. Esos materiales contribuyeron a dar forma a una exposición que los puso en relación con obras de arte contemporáneo.

La muestra, titulada 'Una distancia insalvable', se desarrolló entre el 23 de marzo y el 15 de junio de 2025. Reunió bienes vinculados a los cuatro monasterios y piezas del Archivo Diocesano de León, la parroquia de Palazuelo de Eslonza y el Museo de León. Participaron, entre otros artistas, Raquel G. Ibáñez, José Miguel Pereñíguez y Luis Vassallo.

Relicarios, piedras y fotografías con una ubicación concreta

La documentación de la exposición permite poner ejemplos a ese patrimonio. Incluye dos bustos relicarios del siglo XVIII, de madera policromada, conservados en la parroquia de Palazuelo de Eslonza, y restos de cantería de San Pedro de Eslonza, de los siglos XVII y XVIII, vinculados al Ayuntamiento de Gradefes. También enumera una escultura de San Geroteo de Sandoval.

El recorrido incorporaba además 32 placas fotográficas del Archivo Diocesano y dos óleos del Museo de León atribuidos a Ignacio Abarca. Estas referencias permiten distinguir entre una obra que ha dejado su emplazamiento y otra cuyo destino se desconoce. La salida de un objeto de un monasterio puede abrir una nueva etapa de su historia, con otros custodios y otros usos.

Eslonza ofrece un ejemplo visible en la propia capital leonesa. Su fachada principal fue trasladada en los años cuarenta del siglo XX a la iglesia de San Juan y San Pedro de Renueva. Quien contempla hoy esa portada en León está viendo una parte de un conjunto que se levantaba en otro lugar. Las ruinas y los elementos trasladados cuentan capítulos distintos del mismo edificio.

Sandoval conserva otras huellas de esa transformación

En Sandoval, parte del problema patrimonial se encontraba dentro del propio monasterio. La sacristía almacenó desde los años ochenta mobiliario y elementos ornamentales desmontados del templo. En mayo de 2025, Diario de León informó de la limpieza, tratamiento e inventariado de esos materiales, entre los que figuraban siete retablos deteriorados que habían estado situados en distintos puntos de la iglesia.

La recuperación del inmueble continuó en 2026. En abril se anunció el final de una intervención en la sacristía y la antesacristía, centrada en la consolidación y restauración de estos espacios. Las actuaciones sobre el edificio y el estudio de sus bienes atienden a necesidades relacionadas: conservar lo que permanece y comprender cómo llegó a su estado actual.

El Archivo Histórico Diocesano de León conserva inventarios, documentos parroquiales, libros litúrgicos y fondos de instituciones religiosas. Entre ellos se encuentran materiales de monasterios desaparecidos. Su consulta permite estudiar bienes y edificios a través de las referencias escritas que sobrevivieron a los cambios de propiedad o de función.

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El proyecto de Sánchez sitúa esos fragmentos en una lectura conjunta. Sandoval, Eslonza, Gradefes y Escalada son el punto de partida de un trabajo que sigue objetos, documentos y espacios transformados. El patrimonio disperso obliga así a ampliar el recorrido: una visita a las ruinas o a la iglesia conservada muestra solo una parte de la historia.