La Sinfónica de Bulgaria acerca hoy al público leonés dos obras básicas del siglo XX: «El Castillo de Barba Azul» y las «Variaciones del Pavo Real»
Misterio tras las puertas

Una actuación de la Orquesta Sinfónica de Budapest, que esta noche llega a León
Dirigida por un nombre mítico del pianismo del siglo XX como es el maestro húngaro Tamás Vásáry, la Orquesta Sinfónica de Budapest se presenta hoy, a las 20.30 horas, en el Auditorio de León con dos obras del repertorio de su país más características y más infrecuentemente representadas como son las Variaciones del Pavo Real, de Kodaly y la ópera en versión concierto de Bartok El Castillo de Barba Azul, con los solistas Judit Nemeth (mezzosoprano) y Lászlo Pólgar (barítono). El precio de las localidades es de 20 euros (platea) y 15 (anfiteatro). Director titular y artístico de la Orquesta Sinfónica de Budapest desde 1993, Tamás Vásáry estudió con Dohanyi y tras obtener su diploma de la Academia Franz Listz fue asistente de Kodaly. En 1956 dejó Hungría y en 1961 debutó en Londres y Nueva York comenzando de este modo una gran carrera internacional aunque actualmente es más conocido como director de orquesta que como pianista. Ha dirigido importantes formaciones como la Filarmónica de Berlín, la de Nueva York, la Nacional de Escocia, la Royal Philarmonic, la Sinfónica de la BBC, la Nacional de Washington, la London Symphony, la de la RAI italina, Estocolmo, Sinfónica de Varsovia.... España ha sido uno de los lugares preferidos de este sensacional director y pianista donde ha ofrecido gran número de recitales. El castillo de Barba Azul es una ópera en un acto con libreto de Béla Balász. Fue estrenada en 1918 en la Real Ópera de Budapest con un éxito relativo. Esta obra con sólo dos personajes (Judith, mezzosoprano, y el príncipe Barba Azul, bajo o barítono -como en el caso de hoy-) y un aparato escénico mínimo «no debe de ser más que un largo y desesperado adagio». El libreto ofrece una trama extremadamente descarnada (Judith, cuarta mujer de Barba Azul, está empeñada en descubrir los misterios que se guardan en el castillo de su marido; éste trata de hacerla desistir de su propósito, pero ella abre una tras otra las siete puertas, hasta que en la última se le aparecen las tres mujeres precedentes: la primera es la mujer de la mañana; la segunda, la del mediodía; la tercera, la de la tarde; Judith, la más bella, será ahora la mujer de la noche). La composición es simétrica, en forma de arco, con una melodía pentatónica que abre y cierra el discurso musical y una luminosa culminación en do mayor en la quinta puerta.